
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Ocho meses después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, Venezuela muestra cambios visibles, pero también una continuidad que preocupa a investigadores de Naciones Unidas. La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos reconoce menos detenciones prolongadas, más excarcelaciones y cierto margen adicional para protestas.
Sin embargo, sus expertos sostienen que esas medidas todavía no transformaron las instituciones, leyes y cuerpos de seguridad vinculados con graves violaciones de derechos humanos. El principal contraste aparece entre una apertura política limitada y la permanencia de estructuras que conservan capacidad para volver a ejercer presión.
Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada pocos días después de la detención de Maduro y anunció medidas destinadas a ampliar la apertura política. Durante su gestión se produjeron cientos de excarcelaciones, se aprobó una ley de amnistía y se creó el Programa para la Paz y la Convivencia Democrática.
También aumentó parcialmente el espacio para reuniones públicas, manifestaciones y participación de organizaciones civiles. Esas modificaciones marcaron una diferencia frente al periodo anterior, aunque la Misión advierte que todavía no representan una reforma institucional profunda.
Qué cambió después de Maduro
Uno de los cambios más claros fue la reducción de detenciones de larga duración y desapariciones forzadas asociadas con motivos políticos. Foro Penal registró 1.073 excarcelaciones y liberaciones hasta el 14 de septiembre, mientras cientos de personas continuaban privadas de libertad.
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La Misión también identificó una disminución de algunas formas severas de represión, aunque documentó arrestos arbitrarios de corta duración. Esos casos estuvieron dirigidos contra activistas opositores, periodistas y otros integrantes de la sociedad civil.
Ese patrón sugiere un cambio en la forma de ejercer presión, pero no una desaparición de los mecanismos utilizados contra sectores críticos. Los investigadores consideran que las detenciones breves pueden seguir funcionando como herramientas de intimidación y vigilancia.
Las autoridades también modificaron cargos dentro del aparato estatal y realizaron cambios en el gabinete encabezado por Rodríguez. Aun así, al menos 19 funcionarios previamente identificados por la Misión continúan ocupando posiciones relevantes dentro de estructuras públicas.
Lo que permanece sin reformas
Servicios de inteligencia, fuerzas de seguridad y leyes utilizadas para criminalizar la disidencia continúan funcionando sin reformas estructurales significativas. La Misión sostiene además que los llamados colectivos siguen vinculados con mecanismos locales de vigilancia, intimidación y control social.
Las denuncias de tortura y malos tratos tampoco desaparecieron durante la nueva etapa política encabezada por Rodríguez. Investigadores documentaron prácticas en El Rodeo I y Fuerte Guaicaipuro, incluyendo aislamiento prolongado, exposición al frío, alimentación forzada y confinamiento en condiciones degradantes.
"La reducción de algunas de las formas más severas de represión es significativa, pero de ninguna manera constituye una transformación del sistema que las hizo posibles", declaró Sofía Macher. La presidenta de la Misión advirtió que cualquier apertura seguirá siendo frágil mientras no existan independencia judicial, investigaciones efectivas y sanciones.
El balance presentado por los expertos describe así una Venezuela con cambios políticos concretos, pero todavía sin una transformación institucional equivalente. Excarcelaciones, mayor espacio cívico y menos detenciones prolongadas modificaron parte del escenario, mientras las estructuras señaladas por sostener la represión conservan capacidad operativa.
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