
Foto: X @Gouvernememali
Mali, un país sin salida al mar ubicado en África occidental en la región del Sahel, atraviesa una ola de violencia tras una ofensiva coordinada del grupo terrorista "Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes" (JNIM - Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin), afiliado a Al Qaeda, y el Frente de Liberación de Azawad (FLA o mejor conocidos como rebeldes tuareg), una organización militar separatista de la región de Azawad, en el norte de Malí. Los ataques golpearon bases militares, ciudades estratégicas y rutas de control estatal, en el mayor asalto coordinado registrado en el país desde 2012.
El país ha enfrentado ataques constantes desde entonces por medio de ofensivas que lentamentente perforaron el Estado desde la periferia hasta que el pasado 25 de abril lograron presionar a las autoridades militares en varias ciudades incluida su capital Bamako. La situación se tornó aun más grave luego de que los grupos paramilitares asesinaran al ministro de Defensa, un golpe que impulsó la retirada del Gobierno de ciudades como Kidal, en el norte.
Mali entra así a otra etapa diezmada nuevamente por la violencia y la inestabilidad institucional. Pero además, marca un repentino movimiento geopolítico dentro del contexto africano.
Cuándo inician los conflictos en Mali
Los rebeldes tuareg impulsaron en 2012 la independencia de Azawad, nombre utilizado para referirse al norte de Mali. Sin embargo, los grupos yihadistas ganaron fuerza y desplazaron parte del protagonismo rebelde.
Francia intervino militarmente en 2013 para frenar el avance islamista. Años después, los acuerdos políticos no lograron estabilizar el país y la violencia se extendió del norte hacia el centro. En 2017, varias facciones yihadistas formaron JNIM que ganó presencia en zonas rurales, rutas de transporte y áreas estratégicas del Sahel.
Assimi Goïta, el dictador que gobierna Mali desde 2020. Fuente: X @MarioNawfal
La situación política se deterioró después de los golpes de Estado de 2020 y 2021. La junta encabezada por Assimi Goïta rompió relaciones con Francia, pidió la salida de tropas francesas y de la misión de la ONU, y reforzó su alianza con fuerzas rusas. Esa sustitución no redujo la violencia en el norte ni en el centro del país, donde los ataques se ampliaron.
La ofensiva comenzó cerca de Bamako
El 25 de abril de 2026, hombres armados atacaron varios puntos del país casi al mismo tiempo. Se reportaron explosiones y disparos cerca de Kati, principal base militar situada en las afueras de Bamako, donde reside Goïta.
Principales ciudades atacadas. Diseño: NotiPress con MapChart
La ofensiva alcanzó la residencia del ministro de Defensa, Sadio Camara, que murió en el ataque. Camara era una figura central de la junta y uno de los principales enlaces del gobierno con sus socios militares rusos. Como consecuencia, las fuerzas gubernamentales y los paramilitares rusos abandonaron posiciones clave en el norte y centro del país.
Kidal, el símbolo de la ofensiva
Mientras el sur recibía ataques cerca del poder político, el norte registró el cambio territorial más relevante. El Frente de Liberación de Azawad reclamó el control de Kidal, una ciudad clave para los rebeldes tuareg. Reportes de AP indicaron que el FLA y JNIM actuaron juntos pese a sus diferencias ideológicas, con el objetivo común de expulsar al ejército maliense y a sus aliados rusos.
¿Qué significa este golpe a la Junta Militar para Rusia?
Hasta ahora, no está confirmada una caída formal de la Junta Militar de Mali, pero para Rusia, esta revuelta representa un golpe duro para sus estrategias militares en África y su expectativa de expulsar a Occidente de la región.
Soldado con una insignia rusa entrenando civiles. Fuente: X @MarioNawfal
Mali es uno de los ejemplos emblemáticos donde Moscú intentó reemplazar a Francia y a la ONU como socio militar dominante. La junta expulsó o redujo la presencia occidental y se acercó a Rusia después del golpe de 2020. Desde entonces, el grupo mercenario ruso, Grupo Wagnerr (ahora conocido como Africa Corps, más vinculado al Ministerio de Defensa ruso), se alió con con otros grupos paramilitares locales para fomentar Gobiernos militares a lo largo del Sahel. Entre los países que le procedieron al golpe en Mali se encuentran Burkina Faso, Guinea y Níger.
La presencia rusa en Mali no se limita al combate. Diversas investigaciones y reportes han vinculado la expansión rusa en África con seguridad, minería, concesiones y redes empresariales. Por lo tanto, si la junta cae, Rusia podría perder acceso privilegiado a contratos, protección política y recursos estratégicos. Incluso si mantiene canales con otros actores, tendría que renegociar desde una posición más débil.
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