Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: X
Filipinas vivió una jornada trágica este lunes 8 de junio luego de que un terremoto de magnitud 7,8 grados arrasara en el sur del país. El desastre dejó un saldo de 35 muertos, más de 200 heridos, familias desplazadas y daños en infraestructura clave. Los conteos son aún provisionales, mientras las autoridades revisan reportes locales sobre víctimas, desaparecidos, derrumbes y comunidades con acceso limitado para obtener datos más precisos.
Fuente: CSEM
El sismo ocurrió el lunes a las 7:37 hora local frente a la costa sur de Mindanao, la segunda isla más grande y poblada de Filipinas. El epicentro se ubicó en el mar, a unos 32 kilómetros de Maasim, en la provincia de Sarangani, con una profundidad aproximada de 33 kilómetros.
Sarangani concentró una parte importante del impacto. Autoridades locales reportaron 17 fallecidos en esa provincia costera, varias de esas muertes asociadas a un deslizamiento de tierra en Glan. También se registraron cortes temporales de electricidad y telecomunicaciones, aunque esos servicios fueron restablecidos posteriormente.
Fuente: BFP-Central Luzon
General Santos, la ciudad más cercana al epicentro, también reportó víctimas y daños en edificios pequeños, un supermercado, un almacén y una escuela primaria. Equipos de búsqueda y rescate revisaban estructuras afectadas, mientras el aeropuerto internacional suspendió operaciones de forma temporal y se cancelaron 17 vuelos nacionales.
Las imágenes difundidas mostraron edificios derrumbados, entre ellos un restaurante de comida rápida reducido a escombros. También se reportaron daños en hospitales, viviendas, escuelas, oficinas públicas, carreteras y puentes, situación que complicó el ingreso a algunas comunidades.
El terremoto provocó más de 130 réplicas, con magnitudes reportadas entre 1,3 y 6,7. Las autoridades advirtieron a la población que no regresara a viviendas o edificios dañados sin una evaluación previa, debido al riesgo de colapso ante nuevos movimientos.
Las alertas de tsunami se activaron en Filipinas y países vecinos. En las costas filipinas se monitorearon olas de hasta 1,4 metros en Kiamba, Sarangani, mientras Indonesia, Palaos y Japón registraron olas menores. Las advertencias fueron levantadas horas después, cuando la amenaza principal disminuyó.
El sismo coincidió con el primer día del nuevo año escolar en Filipinas. Más de 3,2 millones de estudiantes resultaron afectados y las clases fueron suspendidas en más de 6200 escuelas públicas y privadas, a la espera de inspecciones de seguridad y evaluaciones estructurales.
Niños esperando a que termine la réplica. Fuente: @fdyach_
En una escuela primaria de Davao Occidental, más de 100 alumnos y varios maestros estaban reunidos para una ceremonia cuando comenzó el movimiento. "Su emoción en el primer día de clases se convirtió en trauma", dijo la directora Rosavel Cachuela. No se reportaron heridos en ese plantel.
Fuente: X
El gobierno filipino colocó en alerta roja a los equipos nacionales de gestión de desastres y desplegó personal de salud, educación, obras públicas y asistencia social. También se movilizaron centros de mando móviles y cocinas de campaña para apoyar a familias desplazadas.
Filipinas se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de alta actividad sísmica y volcánica. En septiembre, otro terremoto de magnitud 6,9 golpeó la región central de las Bisayas y causó más de 70 muertes.