Ciudad de México,
Martín Olivera
Crédito foto: Prensa Gobierno de Venezuela
En medio de una transición política tensa y con fuertes expectativas ciudadanas, el gobierno interino de Venezuela confirmó su compromiso con la realización de comicios, pero sin concretar fechas ni condiciones definidas para llevarlos a cabo. Delcy Rodríguez, presidenta encargada, afirmó que habrá "elecciones libres y justas", pero dejó claro que la fijación del calendario electoral dependerá de negociaciones políticas internas.
La declaración fue formulada en una entrevista difundida el 12 de febrero de 2026 por la cadena estadounidense NBC. Ante la interrogante sobre la celebración de elecciones tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, Rodríguez respondió de manera afirmativa: "Absolutamente, sí".
Rodríguez subrayó: "tendremos elecciones en este país justas y libres, por supuesto, como lo establece la Constitución", destacando la obligatoriedad constitucional del proceso. Sin embargo, aclaró: "el calendario de las elecciones será fijado y decidido por el diálogo político en este país", sin ofrecer plazos concretos ni comprometerse con fechas específicas para la convocatoria.
El contexto político actual combina este compromiso con comicios con una falta de claridad sobre los pasos a seguir. La ausencia de una fecha clara para las elecciones generó dudas tanto entre analistas como entre sectores de la sociedad, que ven con interés y escepticismo el proceso de transición. Una encuesta reciente refleja un optimismo mayoritario, pero también una fuerte demanda ciudadana para que las elecciones se celebren en 2026, año en donde muchos sectores consideran viable una convocatoria popular.
Además de la cuestión electoral, la agenda política venezolana enfrenta otros retos. El Parlamento pospuso la aprobación de una ley de amnistía para presos políticos debido a desacuerdos sobre su alcance, generando tensiones entre distintos sectores políticos y sociales. En paralelo, manifestaciones y protestas por la situación de los detenidos tuvo lugar en varias ciudades del país.
La situación institucional también fue objeto de atención internacional, en un contexto donde Venezuela busca reconfigurar sus relaciones con países como Estados Unidos. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, visitó Caracas y se reunió con Rodríguez para analizar cooperación energética y económica. Esta visita pone de manifiesto un interés externo en estabilizar al país y apoyar su recuperación, aunque el levantamiento de sanciones sigue siendo un punto clave para la mandataria encargada.
Rodríguez mencionó además que Maduro continúa siendo considerado por ella como "el presidente legítimo" de Venezuela, pese a encontrarse fuera del país tras su captura, y defendió tanto su inocencia como la de su esposa, Cilia Flores. Estas afirmaciones se suman a la complejidad institucional en la que se desenvuelve el proceso de transición.
En cuanto a figuras opositoras, Rodríguez señaló que la líder opositora María Corina Machado debería "responder ante Venezuela" si decidiera regresar al país, aludiendo a sus llamados a sanciones e intervenciones externas, lo cual subraya las tensiones que persisten entre distintos actores políticos.