
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)
La venta de energía se perfila como un requisito operativo para la electrificación de camiones pesados, coincidieron directivos del sector logístico y energético durante un panel moderado por Constantin M. Gall, Global Aerospace, Defense & Mobility Sector Leader de EY, en el contexto del Consumer Electronics Show (CES 2026).
Durante la discusión, Philip Aiello, Vice President Automotive Engineering & Maintenance de UPS, explicó que el costo de los camiones eléctricos supera entre dos y tres veces al de sus equivalentes diésel, sin ofrecer una vida útil proporcional. Añadió que, bajo esas condiciones, el costo total de propiedad se ve presionado incluso antes de considerar la inversión en infraestructura de recarga.
Aiello detalló que las flotas de UPS operan con esquemas de dos turnos, lo cual reduce de forma significativa los tiempos disponibles para recargar unidades. Explicó que esta dinámica exige infraestructura de alta potencia en depósitos y corredores logísticos, así como soluciones que eviten tiempos prolongados de inactividad.
Desde la perspectiva de tecnología y energía, Sean Ackley, VP Energy & Infrastructure de Einride, explicó durante el panel que la electrificación del transporte pesado implica una demanda intensiva de electricidad en puntos específicos. Señaló que los modelos tradicionales de recarga presentan bajos niveles de utilización y no permiten recuperar la inversión únicamente mediante tarifas de carga.
Ackley expuso que la integración de baterías estacionarias y esquemas de "vehículo a algo", incluidos vehículo a red y vehículo a batería, permite convertir la infraestructura de recarga en un activo energético. Según explicó, estos sistemas facilitan la venta de electricidad en horarios de alta demanda, la reducción de picos de consumo y la generación de ingresos adicionales mediante servicios a la red.
En el ámbito de energía y regulación, Stephanie Cutter, Global Power & Utilities Sector Leader de EY, señaló que las empresas eléctricas enfrentan una presión creciente por el aumento de la demanda, impulsada en parte por la electrificación del transporte. Indicó que, desde la perspectiva de las utilities reguladas, la prioridad sigue siendo garantizar suministro seguro, confiable y asequible.
Cutter planteó que existen oportunidades para desarrollar esquemas en los que las utilities asuman parte de la inversión en infraestructura de recarga, integrándola en estructuras tarifarias o modelos de financiamiento compartido. Dijo que estos mecanismos podrían reducir el impacto del CAPEX en las flotas y facilitar decisiones de inversión.
Fragmentación regulatoria
Otro punto recurrente del panel al que tuvo acceso NotiPress fue la fragmentación regulatoria. Aiello indicó que UPS opera flotas en cientos de países y jurisdicciones, cada una con reglas distintas en materia de incentivos, tarifas eléctricas y despliegue de infraestructura. Detalló que esta diversidad complica la estandarización de soluciones y retrasa la adopción de tecnologías eléctricas a gran escala.
Ackley agregó que los plazos para ampliar capacidad eléctrica o construir nuevas interconexiones pueden extenderse por años, mientras que los contratos logísticos suelen definirse en periodos mucho más cortos. Esta desalineación, indicó, obliga a las empresas a evaluar cuidadosamente los riesgos antes de comprometer capital en infraestructura propia.
Hacia el cierre, los participantes coincidieron en la complejidad de la viabilidad de vehículos eléctricos de carga pesada. Ante ello, señalaron que la colaboración entre flotas, proveedores tecnológicos, utilities y autoridades resulta determinante para encausar la electromovilidad. Cutter hizo hincapié en la necesidad de confianza y marcos claros para el intercambio de datos, mientras que Aiello destacó la importancia de discutir desde el inicio los modelos económicos que permitan sostener la electrificación en el largo plazo.
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