Vehículos eléctricos, la innovación por el ambiente que no todos pueden costear

 25-07-2020
Andrés Zimbrón

 

   

 

Varias son las razones para suponer el por qué la venta de los vehículos eléctricos en México no ha tenido una respuesta tan positiva como sucede en otras partes del mundo: Algunas hipótesis apuntan a su costo muy elevado el cual impide la adquisición de un automóvil impulsado por electricidad, pero esto contrasta con la venta de coches de lujo que ha tenido un crecimiento constante desde 2017, por lo tanto, esta teoría queda en duda.

En un inicio las ideas pueden ser un tanto desalentadoras para la industria automotriz eléctrica en México, ya que las condiciones de infraestructura no son las optimas para tener un auto eléctrico con el objetivo de utilizarlo día a día, no obstante, encontrar por las calles de la capital mexicana estaciones de carga se ha convertido en una constante, ya que es una de las ciudades de América Latina con mayor número de puntos de carga por automovilista y a nivel nacional existen mas de 2 mil estaciones de carga.

A pesar de ello, existen otros factores que ponen en tela de juicio si realmente es asequible o no adquirir un vehículo eléctrico. Por ejemplo, los fabricantes quienes tienen disponibles en el mercado unidades con cero emisiones, en muchas de las veces no tienen estrategias de mercado adecuadas para brindarle al usuario un mejor costo-beneficio de un auto impulsado con energías sostenibles.

También, a esta situación se le suma la poca participación del Gobierno de México a través de la Secretaria de Movilidad que tiene una falta de estímulos al consumidor. En otros países se puede subsidiar hasta el 10 por ciento del precio total del automóvil, en México sólo existe la posibilidad de no pagar tenencia, se anula la verificación y el pago del nuevo impuesto sobre los vehículos nuevos.

De esa manera resulta más sencillo entender que para vender de forma adecuada vehículos eléctricos no sólo se necesita una comercialización e industria más estable sino una transformación de la realidad donde vayan acomodadas iniciativas todavía más enfocadas para el beneficio del consumidor y al mismo tiempo puedan generar más ganancias a las compañías encargadas de fabricar estos vehículos.

Por ahora, basta esperar a que la industria automotriz apueste un poco más para vender vehículos eléctricos y con el paso del tiempo vaya asentando su negocio para brindarle a los usuarios la confianza al momento de comprar una unidad y darse cuenta que el costo-beneficio puede ser más rentable incluso por encima de un automóvil impulsado por combustible fósil.

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