Por cada dólar para regenerar la naturaleza, 35 se destinan a actividades que la degradan

 22-09-2026
Patricia Manero
   
Portada | Negocios
Foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)

Foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)

El financiamiento mundial mantiene un fuerte desequilibrio entre los recursos destinados a proteger la naturaleza y aquellos que respaldan actividades perjudiciales para ella. Por cada dólar invertido en protección, 30 dólares se dirigen a actividades que la dañan, según el State of Finance for Nature 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El reporte, elaborado con datos de 2023, estima US$7.34 billones en flujos financieros negativos para la naturaleza. De ese monto, US$4.9 billones corresponden a capital privado concentrado principalmente en sectores como servicios públicos, industria, energía y materiales básicos, mientras US$2.4 billones provienen de subsidios públicos considerados perjudiciales para el medio ambiente. En contraste, las soluciones basadas en la naturaleza recibieron US$220 mil millones.

La cifra actualiza el diagnóstico planteado por Nat5 sobre la disparidad entre los recursos dirigidos a regenerar la naturaleza y aquellos vinculados con su degradación. Guillermo Hinojos, CEO de NAT5, sostuvo que enfrentar ese déficit requiere movilizar recursos de los sectores público y privado y de la sociedad civil mediante soluciones financieras orientadas a la regeneración.

Los datos más recientes del PNUMA muestran además que cerca del 90% del financiamiento para soluciones basadas en la naturaleza procede de fuentes públicas. La inversión privada alcanzó US$23.4 mil millones, alrededor del 10% del total, por lo que el organismo identifica todavía una participación limitada del sector privado en este tipo de soluciones.

Cerrar esa brecha exigiría aumentar 2.5 veces la inversión anual en soluciones basadas en la naturaleza, hasta US$571 mil millones en 2030, para avanzar hacia los objetivos globales de biodiversidad, clima y restauración de tierras. El PNUMA plantea que redirigir una fracción de los flujos perjudiciales existentes podría contribuir a cubrir esa necesidad de financiamiento.

La dimensión financiera coincide con riesgos ambientales de largo plazo identificados en otros análisis recientes. El Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial, basado en una encuesta a más de 1,300 especialistas, señala que los riesgos ambientales han perdido prioridad relativa en el horizonte inmediato, pero permanecen entre los de mayor severidad a diez años. Para 2036, la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas ocupan el segundo lugar entre los riesgos evaluados por los participantes, detrás de los eventos meteorológicos extremos.

En ese escenario, la propuesta de movilizar capital hacia conservación y regeneración se inserta en un desafío más amplio que aumentar únicamente el financiamiento positivo. El State of Finance for Nature 2026 plantea actuar simultáneamente sobre ambos lados de la brecha: reducir y redirigir inversiones perjudiciales mientras se amplían los recursos destinados a soluciones basadas en la naturaleza.




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