
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)
Autoconstruir una casa poco a poco, conforme alcanza el presupuesto, se convirtió en la vía de acceso al patrimonio para millones de familias mexicanas. Este modelo atiende una necesidad ante la reducción de la oferta formal de interés social, aunque también expone las obras a errores, desperdicios y riesgos cuando se ejecutan sin asesoría técnica ni procesos estandarizados.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 57.3% de las viviendas del país fueron autoproducidas por sus propietarios o bajo su supervisión directa. En entidades con elevada presión urbana, la proporción supera el 65%, una señal del peso adquirido por la autoconstrucción dentro del mercado habitacional mexicano.
La situación está vinculada con la falta de vivienda económica. La Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) estima un rezago habitacional superior a 8.9 millones de viviendas, entre hogares con necesidades de mejoramiento, ampliación o sustitución de materiales precarios. Además, la Sociedad Hipotecaria Federal reportó un aumento superior al 8% en el precio promedio de la vivienda durante 2025.
Viviendas construidas por etapas
Ante las dificultades de acceso, numerosas familias levantan primero una habitación, después una cocina y, cuando los recursos lo permiten, agregan un segundo nivel. La ENVI indica que más del 70% de las viviendas autoproducidas fueron edificadas por etapas, mediante intervenciones realizadas en distintos momentos y, en ocasiones, con materiales o procedimientos diferentes.
A este escenario se suma la informalidad laboral. Data México, plataforma de la Secretaría de Economía, contabiliza más de 1.87 millones de albañiles y trabajadores especializados en edificación. De ellos, 91.4% trabaja en la informalidad, mientras su escolaridad promedio alcanza 7.5 años, equivalente al primer grado de secundaria.
La experiencia práctica acumulada por los maestros de obra resulta fundamental, pero no siempre está acompañada por formación sobre sistemas constructivos recientes, resistencia estructural, normatividad, eficiencia de materiales o soluciones sostenible. Esta brecha puede traducirse en costos adicionales, reparaciones frecuentes, menor eficiencia energética y un desempeño estructural insuficiente frente a fenómenos naturales.
Sucursales convertidas en espacios de aprendizaje
Frente a este desafío, Materiales San Cayetano Express convirtió sus ocho sucursales en espacios de capacitación dirigidos a albañiles, maestros de obra, contratistas y familias autoconstructoras. La iniciativa busca transferir conocimientos técnicos y acercar procedimientos utilizados en desarrollos formales al segmento responsable de una parte considerable de las viviendas mexicanas.
En colaboración con fabricantes del sector, las jornadas abordan la aplicación de mezclas listas y adhesivos especializados, sistemas de instalación, reducción de desperdicios, innovación en materiales y mejores prácticas constructivas. El objetivo consiste en disminuir errores y mejorar la seguridad, calidad y durabilidad de las obras..
"La autoconstrucción no debe verse como un problema, sino como una enorme oportunidad para elevar la calidad de la vivienda en México", afirmó Óscar Montoya, director general de la empresa, en información para NotiPress. El directivo sostuvo que capacitar a quienes construyen diariamente permite optimizar recursos y ofrecer hogares más seguros.
La magnitud del rezago habitacional dificulta que la respuesta dependa únicamente de nuevos desarrollos. Fortalecer la autoproducción asistida, facilitar materiales adecuados y ampliar la capacitación técnica aparece como una alternativa para mejorar las viviendas ya iniciadas. En un país donde más de la mitad de los hogares se construye por cuenta propia, profesionalizar el conocimiento puede ser tan decisivo como colocar el primer ladrillo.
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