Cómo el peso fuerte y los cobros tardíos reducen la liquidez de las PyMEs exportadoras

 05-08-2026
Axel Olivares
   
Portada | Negocios
Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

México mantiene su posición como principal socio comercial de Estados Unidos, pero para muchas pequeñas y medianas empresas exportadoras el mayor desafío comienza después de concretar una venta. La combinación de un peso fortalecido frente al dólar y los largos periodos de espera para recibir los pagos está reduciendo la liquidez disponible para operar, reinvertir y expandir sus negocios.

Durante el primer trimestre de 2026, el intercambio bilateral entre ambos países superó los 231 mil millones de dólares y México concentró 16.3% del comercio total de mercancías de Estados Unidos, según cifras del Departamento del Censo de Estados Unidos. Sin embargo, las empresas que venden bienes y servicios al mercado estadounidense suelen esperar entre 30 y 120 días para cobrar sus facturas, un periodo en el que el tipo de cambio puede modificar el valor final de sus ingresos cuando estos se convierten a pesos.

"La oportunidad para las empresas mexicanas de hacer negocios con Estados Unidos nunca había sido tan grande. Sin embargo, vender ya no es el principal reto; hoy el desafío es convertir esas ventas en liquidez. Cuando una empresa espera hasta cuatro meses para cobrar una factura emitida en dólares, enfrenta costos financieros, incertidumbre cambiaria y una menor capacidad para reinvertir, contratar personal o seguir creciendo", señaló Peter Spradling, CEO y cofundador de Marco.

Cada movimiento del dólar impacta el flujo de efectivo

La apreciación de 2.86% que registró el peso frente al dólar durante el primer semestre de 2026 modificó el panorama para las compañías exportadoras. Aunque las ventas se mantengan en el mismo monto en dólares, el ingreso efectivo disminuye si el pago llega cuando el tipo de cambio es más bajo.

Un ejemplo del efecto: una factura por 100 mil dólares emitida con un tipo de cambio de 18 pesos equivale a 1.8 millones de pesos. Si el cliente liquida la operación cuando el dólar cotiza en 17.50 pesos, la empresa recibe 1.75 millones, es decir, 50 mil pesos menos únicamente por la variación cambiaria, sin considerar costos financieros u operativos.

Más requisitos antes de disponer del dinero

La presión sobre el flujo de efectivo no depende únicamente del mercado cambiario. Las empresas con operaciones transfronterizas también deben cumplir procesos de validación bancaria, normas Know Your Customer (KYC), controles Anti-Money Laundering (AML), revisiones fiscales y conversiones de divisas, factores que pueden extender el tiempo necesario para acceder a los recursos derivados de una exportación.

Este escenario resulta especialmente relevante porque las micro, pequeñas y medianas empresas representan 99.8% de las unidades económicas del país y cada vez tienen una mayor participación en cadenas globales de suministro, aunque muchas todavía enfrentan barreras para acceder a infraestructura financiera especializada.

"Tradicionalmente, las PyMEs han recibido poca atención por parte de la banca en materia de financiamiento y asesoría especializada. Para aquellas que exportan o mantienen operaciones en Estados Unidos, esa necesidad es todavía mayor, porque además deben desenvolverse en un entorno regulatorio, financiero y fiscal mucho más complejo. Nuestra apuesta es ofrecerles infraestructura financiera similar a la que hoy tienen las grandes empresas, para que competir internacionalmente no dependa del tamaño del negocio, sino de la capacidad de operar con eficiencia", añadió Spradling.

La liquidez se convierte en una ventaja competitiva

Frente a este panorama, Marco desarrolló una plataforma unificada para empresas latinoamericanas con operaciones en Estados Unidos. La herramienta reúne financiamiento sobre cuentas por cobrar, pagos internacionales, administración de flujo de efectivo, operación en distintas monedas y acompañamiento fiscal y regulatorio, con el propósito de acortar el tiempo entre la exportación de un producto y la disponibilidad efectiva de los recursos.

Según comentó la firma a NotiPress, el planteamiento busca reducir el impacto que generan los largos periodos de cobro y la volatilidad cambiaria sobre las empresas que dependen de sus ventas al mercado estadounidense, al tiempo que simplifica procesos financieros y regulatorios asociados con las operaciones transfronterizas.

La propuesta surge en un contexto de mayor digitalización de los servicios financieros. Durante 2025 operaban 795 fintechs en México y el Reporte de Estabilidad Financiera del Banco de México proyecta que los ingresos del sector podrían multiplicarse 4.6 veces hacia 2028, reflejo de una creciente demanda de herramientas para administrar pagos, financiamiento y operaciones internacionales.

Para Marco, facilitar el acceso a liquidez y reducir la complejidad operativa será un factor cada vez más importante para que las PyMEs aprovechen el crecimiento del comercio con Estados Unidos sin que el tiempo de espera para cobrar sus exportaciones limite su capacidad de inversión y expansión.




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