Ciudad de México,
Sergio F Cara
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)
La expansión de la inteligencia artificial abrió una nueva etapa para las empresas tecnológicas. La competencia comienza a desplazarse desde el desarrollo de modelos cada vez más avanzados hacia la capacidad de adaptar esas herramientas a problemas concretos de cada industria, una estrategia que cobra relevancia conforme el mercado incorpora nuevas soluciones casi de manera permanente.
Ese cambio también se refleja en las estrategias de los grandes desarrolladores de IA. En abril de 2026, Anthropic abrió una red de partners para empresas tecnológicas, un modelo utilizado durante años por compañías como HP, Microsoft y Cisco.
Consultado por NotiPress, Antonio Fernández, presidente de ARMANEXT y especialista en incorporación de empresas a mercados de valores en España, explicó que el ritmo de evolución de la inteligencia artificial obliga a las compañías a revisar continuamente sus productos y propuestas de valor. Desde su perspectiva, el desafío dejó de consistir únicamente en innovar; ahora depende de la rapidez con la que cada empresa responde a un entorno tecnológico que evoluciona de forma permanente.
Fernández recurrió a una referencia histórica para ilustrar ese escenario. Recordó el principio atribuido a Charles Darwin sobre la supervivencia de quienes mejor se adaptan a los cambios y señaló que esa lógica comienza a reproducirse dentro de la industria de inteligencia artificial. En ese entorno, las ventajas obtenidas mediante un nuevo desarrollo tecnológico pueden reducirse en poco tiempo conforme aparecen modelos más potentes o capacidades adicionales ofrecidas por otros participantes del mercado.
No sobrevivió el más fuerte, sobrevivió el que mejor se adaptó, recordó el presidente de ARMANEXTLidd AI, una firma mexicana de inteligencia artificial desarrolla su estrategia de crecimiento bajo esa premisa. Fernando Leibowich Beker, cofundador y CEO de la empresa, explicó que la compañía optó por especializarse en servicios dirigidos a sectores específicos, en lugar de competir mediante un modelo de inteligencia artificial de propósito general. Esa decisión incluye integrar la tecnología con sistemas heredados (legacy), una necesidad frecuente en industrias como la banca y otros sectores donde reemplazar la infraestructura existente no resulta viable.
Leibowich Beker señaló que ese enfoque permite responder a necesidades concretas de los clientes mientras los grandes modelos continúan evolucionando. En lugar de desarrollar herramientas destinadas al mercado masivo, la empresa concentra sus esfuerzos en resolver procesos especializados donde la experiencia del negocio adquiere un papel tan importante como la propia inteligencia artificial.
Conforme la inteligencia artificial continúa avanzando, también cambia la forma en que las empresas construyen ventajas competitivas. Para Fernández, la capacidad de adaptación será un factor determinante a medida que aumente la velocidad con la que surgen nuevas tecnologías. Ese escenario también plantea un reto para el sector: determinar cuándo esas compañías alcanzarán la estabilidad suficiente para responder a las exigencias de los mercados bursátiles. Al mismo tiempo, las empresas deberán demostrar que esa capacidad de adaptación puede sostenerse en el tiempo, una condición que también empieza a formar parte de las exigencias de inversionistas y otras fuentes de financiamiento.