Moderna sale del pozo post-COVID con un salto bursátil de 177%

 19-08-2026
Axel Olivares
   
Portada | Negocios
Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Moderna recuperó en una jornada buena parte del terreno perdido después del auge de las vacunas contra COVID-19. Sus acciones subieron 177% y cerraron en 174,38 dólares tras el anuncio de resultados positivos en fase 3 de una vacuna personalizada contra melanoma desarrollada junto con Merck (MSD).

Fuente: Nasdaq

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El movimiento contrasta con el deterioro previo de la compañía. Moderna había alcanzado un máximo histórico de 484,47 dólares por acción en agosto de 2021, impulsada por la demanda de su vacuna contra COVID-19. Con la caída posterior de las inmunizaciones respiratorias, la cotización llegó a moverse cerca de los 60 dólares.

Fuente: Nasdaq

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Sin embargo, este nuevo hallazgo logró remontar sus números. El estudio probó una vacuna personalizada de ARN mensajero, llamada intismeran autogene, junto con pembrolizumab, la inmunoterapia que Merck vende como Keytruda. La combinación logró los dos objetivos principales del ensayo: retrasar la reaparición del melanoma y evitar que el cáncer se extendiera a otros órganos.

El ensayo incluyó a 1.137 personas con melanoma de alto riesgo después de la extirpación quirúrgica del tumor. Dos tercios recibieron la combinación de vacuna y pembrolizumab, mientras que el resto recibió únicamente la inmunoterapia.

Todavía no se publicaron los datos completos sobre cuánto mejoró la supervivencia libre de recaída ni cuánto se redujo el riesgo de metástasis. Marisol Soengas, jefa del grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, señaló que "dada la trayectoria y el prestigio de las compañías, con cautela, hay motivo para ser optimistas".

La combinación redujo 49% el riesgo de recaída o muerte y 59% el riesgo de metástasis en una muestra de 157 pacientes.

La relevancia para Moderna no se limita al melanoma. El resultado aporta evidencia clínica avanzada de que su plataforma de ARN mensajero puede utilizarse fuera de las vacunas contra virus.

La vacuna se fabrica a partir de las características del tumor de cada paciente. Se identifican mutaciones específicas y se diseña una secuencia de ARN mensajero para que el sistema inmunitario reconozca esas señales tumorales.

Antes del anuncio, muchos inversionistas habían apostado a que las acciones de Moderna seguirían cayendo. Esas apuestas bajistas representaban cerca de 14% de las acciones disponibles en el mercado.

Cuando la cotización se disparó 177% en una sola jornada, esas posiciones se volvieron muy costosas. Para limitar sus pérdidas, algunos inversionistas tuvieron que recomprar acciones a precios mucho más altos. Las pérdidas estimadas superaron los 5.000 millones de dólares. Ese movimiento ayudó a acelerar todavía más la subida de Moderna en Wall Street.

El mercado también reaccionó en Merck, cuyas acciones avanzaron alrededor de 12%. Para ambas compañías, el siguiente paso será presentar los resultados completos del estudio y discutir con las autoridades regulatorias una posible aprobación.

Para Merck, el resultado también llega en un momento clave. Keytruda, su principal medicamento oncológico, perderá una parte central de su protección de patente en Estados Unidos hacia finales de 2028, lo que abre la puerta a la competencia de biosimilares.

La combinación con la vacuna personalizada de Moderna le ofrece a la compañía una nueva vía para mantener valor comercial alrededor de Keytruda: en lugar de depender solo del fármaco original, puede integrarlo en un tratamiento conjunto con nueva propiedad intelectual y potencial para extender su uso en melanoma y otros tumores.

Moderna y MSD tienen además ocho ensayos en marcha con vacunas personalizadas de ARN mensajero en otros tumores, incluidos cáncer de pulmón, vejiga y riñón.




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