
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)
Moody's confirmó este 22 de mayo de 2026 la calificación crediticia "B1" de Petróleos Mexicanos (Pemex). No obstante, advirtió que una reducción en el respaldo financiero del Gobierno de México o una nueva baja en la nota soberana del país podrían deteriorar aún más el perfil crediticio de la empresa estatal.
La calificadora también mantuvo en "ca" la Evaluación de Crédito Base (BCA) de Pemex y señaló que la perspectiva permanece estable. Sin embargo, destacó que la petrolera continúa enfrentando "persistentes desafíos operativos" que generan flujo de caja libre negativo y elevadas necesidades de financiamiento.
Roxana Muñoz, vicepresidenta y analista senior de crédito de Moody’s, explicó que la calificación actual descansa principalmente en la expectativa de que el Gobierno de México mantendrá un apoyo "muy sólido y oportuno" hacia Pemex, como ocurrió durante 2025 y como se contempla en el presupuesto federal de 2026.
Entre los factores que sostienen la nota se encuentran el financiamiento potencial mediante bancos de desarrollo y las medidas relacionadas con la reforma de pensiones aplicable a entidades públicas, incluida la petrolera. La decisión ocurre días después de que Moody’s redujera la calificación soberana de México de Baa2 negativa a Baa3 estable, aumentando la presión sobre las finanzas públicas y las empresas respaldadas por el Estado.
De acuerdo con la calificadora, Pemex mantiene un perfil financiero débil debido a su alto nivel de deuda, limitada capacidad de generación interna de recursos y dependencia constante del apoyo gubernamental para cubrir inversiones y obligaciones financieras. Moody’s estima que las necesidades de financiamiento de la empresa promediarán 14 mil 900 millones de dólares anuales entre 2026 y 2028.
Al cierre del primer trimestre de 2026, Pemex reportó aproximadamente 8 mil millones de dólares en efectivo y 5 mil 700 millones de dólares disponibles en líneas de crédito rotatorias comprometidas. La agencia también advirtió que, aunque la producción petrolera muestra cierta estabilización inicial, todavía no existen señales de una recuperación estructural sostenida. Factores como los topes en precios de combustibles y la reducción en inversiones continúan afectando la rentabilidad y sostenibilidad operativa.
Moody’s señaló que una eventual mejora en la calificación requeriría cambios estructurales en la estrategia operativa de Pemex, incremento en flujo de efectivo, reducción de deuda y menor dependencia del financiamiento externo. Entre los riesgos identificados por la agencia destacan una disminución en la voluntad o capacidad del gobierno para respaldar financieramente a Pemex, un mayor deterioro operativo y una nueva rebaja en la calificación soberana de México.
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