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Conseguir el primer empleo se está volviendo cada vez más difícil para una generación que llega al mercado laboral con mayores niveles educativos, pero encuentra menos oportunidades de entrada. De acuerdo con el informe Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2026 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), existen señales de deterioro entre quienes comienzan su vida laboral: en 18 países, el desempleo de jóvenes de 20 a 24 años alcanzó máximos de una década, excluido el periodo de la pandemia.
El fenómeno ocurre mientras la recuperación posterior a la covid-19 pierde fuerza. La tasa mundial de desempleo de jóvenes de 15 a 24 años pasó de 12.3% en 2023, su nivel más bajo en más de dos décadas, a 12.4% en 2025. Eso equivale a 67 millones de jóvenes desempleados.
Los países donde el primer empleo enfrenta más presión
La dificultad para incorporarse por primera vez al mercado laboral ya aparece con fuerza en varios países. La OIT identificó 18 economías donde la tasa de desempleo entre jóvenes de 20 a 24 años se encuentra en un máximo de una década, si se excluye el periodo de la pandemia: Austria, Canadá, Chile, Dinamarca, Estonia, Hong Kong (China), Panamá, Perú, Senegal, Sudáfrica, Sri Lanka, Suecia, Tailandia, Trinidad y Tobago, Reino Unido, Estados Unidos, Uruguay y Zimbabue.
En la mayoría de estos casos también aumentó la distancia frente al desempleo de los trabajadores de 25 a 54 años, una señal de que la contratación está siendo particularmente desfavorable para quienes recién intentan entrar al mercado laboral.
El problema también tiene diferencias regionales. En Asia meridional, cerca de ocho de cada diez desempleados de 20 a 29 años eran personas que buscaban trabajo por primera vez, frente a 64.8% alrededor de 2016. Europa oriental también mostró un aumento importante en esta proporción, mientras Norteamérica, América Latina y el Caribe, Asia sudoriental y el Pacífico y África subsahariana registraron incrementos más moderados.
La experiencia se convierte en requisito de entrada
Una de las barreras aparece incluso antes de obtener el primer puesto. La OIT describe una "inflación de experiencia": empleadores que elevan los requisitos de trayectoria laboral, habilidades o credenciales para vacantes que tradicionalmente funcionaban como puestos iniciales.
"¿Cómo pueden adquirir experiencia laboral si cada empleo de entrada ya espera que tengan años de experiencia?", plantea el informe al describir la paradoja que enfrentan los jóvenes.
El documento resalta también un aspecto importante: el desempleo afecta tanto a jóvenes con educación universitaria como a aquellos con niveles educativos inferiores. Además, en la mayoría de las subregiones analizadas —principalmente economías en desarrollo— la dificultad para encontrar empleo aumenta con el nivel educativo, y la tasa de desempleo juvenil suele ser mayor entre graduados universitarios.
La digitalización de los procesos de contratación también influye. Ante un mayor volumen de candidatos, las empresas utilizan experiencia previa y credenciales como filtros para reducir riesgos de contratación. Algunas ofertas también piden habilidades como liderazgo o toma de decisiones, aunque normalmente se adquieren con años de experiencia.
Menos puestos que servían para empezar
El problema no depende únicamente de lo que exigen las empresas. La desaceleración económica y una creación de empleo insuficiente dificultan que las economías absorban nuevas generaciones de trabajadores. La OIT señala que el crecimiento de la población joven ya supera la creación total de empleo en diversas regiones.
También se están reduciendo oportunidades en ocupaciones de cualificación media. Entre ellas figuran trabajos administrativos, ventas, servicios, oficios y operación de maquinaria, varios de los cuales han servido históricamente para iniciar una trayectoria laboral.
"Cuando las economías flaquean, los jóvenes tienden a soportar la mayor parte de la débil creación de empleo", señala el informe.
La inteligencia artificial cambia los empleos iniciales
La caída de los empleos de cualificación media coincide también con el auge de la inteligencia artificial dentro del mercado laboral, sobre todo aplicada a funciones administrativas y de oficina. La OIT estima que 6.1% de los empleos ocupados por personas de 15 a 29 años se encuentran entre las categorías con mayor exposición a estas tecnologías.
El informe no plantea que la IA vaya a eliminar automáticamente esos trabajos, pero sí observa riesgos para la contratación inicial. En los empleos de entrada más expuestos a la tecnología, muchas vacantes ya piden habilidades que antes se asociaban con trabajadores más experimentados.
El deterioro tampoco se limita a unos pocos mercados: entre 2023 y 2025, 105 países registraron un aumento del desempleo juvenil, frente a 58 donde disminuyó y 20 donde se mantuvo sin cambios.
Ante este escenario, la OIT plantea que mejorar la inserción laboral de los jóvenes requiere actuar en más de un frente. No basta con aumentar el número de vacantes: el informe sostiene que también es necesario mejorar la calidad de esos empleos, facilitar la transición entre la educación y el trabajo y reducir las barreras que afectan especialmente a quienes buscan su primera oportunidad laboral.
Por eso, recomienda combinar políticas de creación de empleo con educación, formación continua y servicios de empleo capaces de acompañar mejor a los jóvenes durante su ingreso al mercado laboral. La lógica es responder a un problema que no depende únicamente de la falta de puestos, sino también de desajustes entre habilidades, experiencia exigida y oportunidades disponibles.
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