
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)
En Latinoamérica, la mayor parte de la fuerza laboral no opera desde un escritorio. El informe "Panorama Laboral" de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que sectores como el comercio, los servicios, la manufactura y la agricultura concentran la mayor parte del empleo en la región. Aunque firmas como Emergence Capital popularizaron el término "deskless" para describir al 80% de la fuerza laboral global que trabaja en campo, en Latam, esto se traduce en millones de personas que sostienen la economía desde la logística, el retail, la producción, el campo y la atención directa al cliente.
Dado el contexto, el reto es evidente: la formación tradicional fue diseñada para un entorno corporativo, no para turnos, rutas, tiendas y líneas de producción. Ahí es donde soluciones como hackÜ funcionan como un puente para democratizar el conocimiento: llevan la capacitación al dispositivo que el colaborador ya usa todos los días y convierten el teléfono en una herramienta de crecimiento profesional.
Formación frente a la rotación y la brecha de competencias
Brindar herramientas de preparación y certificación a quienes operan en la primera línea es una decisión estratégica. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la región enfrenta una brecha de habilidades que afecta la productividad de las empresas, especialmente en roles técnicos y operativos. Cuando la capacitación es esporádica, difícil de acceder o imposible de medir, la rotación se acelera y la curva de aprendizaje se reinicia una y otra vez.
Por el contrario, cuando una organización puede certificar habilidades de forma ágil y consistente, el trabajador deja de ser un ejecutor de tareas repetitivas para convertirse en un activo experto. La capacitación a través de dispositivos móviles ayuda a atacar esta problemática habilitando entrenamiento continuo, trazable y medible, para que la inversión en capital humano se traduzca en menor deserción, mejor desempeño y mayor estabilidad operativa.
El móvil como aula: microlearning dentro del flujo de trabajo
Para que la enseñanza sea efectiva en estos sectores, debe ocurrir dentro del flujo de trabajo: en intervalos cortos, en el momento correcto y con fricción mínima. El Foro Económico Mundial, en su reporte sobre el Futuro del Empleo, subraya que la competitividad depende cada vez más de la rapidez con la que la fuerza laboral adquiere nuevas competencias.
Aquí es donde el microlearning y el mobile learning se vuelven determinantes. Al fragmentar conceptos complejos en contenidos breves y accionables, distribuidos por canales familiares como WhatsApp, la transferencia de conocimiento se vuelve orgánica. Esta metodología respeta la realidad del trabajo operativo: evita la saturación, facilita la aplicación inmediata y acelera la adopción.
La gran ventaja es la escala. Una empresa puede actualizar un protocolo de seguridad o un estándar de atención y asegurar que miles de colaboradores lo comprendan y lo certifiquen en cuestión de horas, no de semanas.
Ventaja competitiva que sí se siente en la operación
Hoy, la ventaja competitiva no está en cuántos manuales se almacenan, sino en la velocidad con la que el personal de primera línea absorbe y aplica el conocimiento. El estándar de las organizaciones modernas debe ser que un colaborador en el punto más remoto de la operación se sienta tan informado y respaldado como el personal administrativo.
Al final, la tecnología solo es útil si llega a las manos de quienes ejecutan la realidad del negocio. Cuando el aprendizaje deja de ser un evento aislado y se convierte en un hábito cotidiano, el impacto se refleja en productividad, calidad y consistencia operativa.
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