Ciudad de México,
Martín Olivera
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La presencia de baterías de litio y vapeadores en los residuos incinerados fue en aumento, lo que representa un desafío creciente para la seguridad en las instalaciones de tratamiento de desechos. Según el informe 2024 de la empresa especializada Fire Rover, se identificaron 2.910 incidentes relacionados con incendios en plantas de residuos y reciclaje en Estados Unidos y Canadá. Esto representa un incremento del 60% en comparación con los 1.809 reportados en 2023.
Desde que la compañía comenzó a elaborar estos informes hace ocho años, nunca se habían registrado cifras tan elevadas. En 2016, los incidentes apenas superaban los 275. La empresa atribuye el aumento a la proliferación de dispositivos con baterías integradas, como cigarrillos electrónicos y aparatos electrónicos desechables. Ryan Fogelman, director ejecutivo de Fire Rover, declaró en un correo a Ars Technica: "Fuegos artificiales, productos químicos para piscinas, briquetas calientes (para barbacoas)".
El informe indica que "todas las baterías que llegan a los flujos de residuos son potencialmente peligrosas", debido a múltiples factores como perforación, sobrecalentamiento, cortocircuito o fallos de fabricación. Si bien los medios a menudo presentan estos incendios como espontáneos, el documento aclara que la manipulación rutinaria de residuos puede generar condiciones las cuales desencadenen incidentes incluso sin errores humanos.
Un incendio en Camden, Nueva Jersey, en febrero de 2025, ejemplifica esta problemática. Según el informe, fue causado por una batería "oculta de forma indetectable entre chatarra". Esta situación obligó a desplegar más de 15 compañías de bomberos y provocó daños materiales que desplazaron a residentes.
La portada del informe 2024 de Fire Rover muestra un vaporizador explotando junto al mensaje "Estamos en guerra 2024", reflejando la preocupación de la industria por estos dispositivos. Según Fogelman, el repunte en los incendios desde 2022 puede vincularse a los vapeadores, cigarrillos electrónicos y otros aparatos de nicotina desechables.
Además, el documento señala: "No solo se desechan incorrectamente las baterías en los contenedores de residuos y reciclaje, sino que la industria del vapeo ha hecho lo mínimo indispensable para invertir en la tecnología necesaria para abordar los 1.200 millones de vapeadores que llegan anualmente a nuestros flujos de residuos y reciclaje".
En Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) recomienda llevar los vapeadores a puntos de recogida de residuos peligrosos o estaciones designadas. Aun así, reconoce que la infraestructura actual no es suficiente para abarcar el volumen generado.