Ciudad de México ,
Carlos Ortíz
Crédito foto: Patricia Manero (NotiPress/Composición)
La telefonía móvil comenzó a perfilarse como una herramienta preventiva ante desapariciones con funciones que detectan cuando una persona no llega a su destino y envían alertas automáticas a contactos de confianza. En entrevista con NotiPress, Rocío Villanueva, directora general de Mujer Móvil, explicó que su propuesta de geolocalización no invasiva busca cubrir una etapa temprana de reacción. Esto que, a su juicio, sigue sin protocolos claros en espacios laborales, familiares e institucionales.
Durante la conversación, Villanueva detalló que el sistema permite a cada usuaria registrar trayectos como casa, oficina o universidad. Si la persona no llega al punto marcado, el dispositivo envía un mensaje SMS a la red de contactos elegida con alerta y enlace de Google Maps con última ubicación disponible
La herramienta, según la explicación ofrecida en la entrevista, parte de una lógica distinta al rastreo permanente. Villanueva la definió como "localización no invasiva" y la presentó como un uso práctico de funciones que ya existen en los teléfonos inteligentes. En su planteamiento, el valor no está en vigilar de forma continua, sino en generar señal de alerta cuando una rutina esperada se rompe y alguien deja de llegar al lugar programado.
Ese enfoque se conecta con un vacío que la empresaria describió desde su experiencia en entornos corporativos. "No hay un protocolo de seguridad, todavía en este 2026 no existe", afirmó al referirse a los casos en que una persona simplemente no llega a su destino y nadie puede confirmar de inmediato si salió de casa, si vive sola o desde qué punto comenzó la ausencia. En ese mismo pasaje, añadió que en algunos casos de desaparición de mujeres la alerta se activó días después, cuando nadie había notado la falta de regreso al hogar.
La propuesta tecnológica, de acuerdo con Villanueva, no plantea una solución total al problema de fondo. "Quizás no vamos a resolver el problema de fondo, pero sí podemos prevenir", sostuvo. Para la directiva, el aporte está en ofrecer un punto de partida antes de que pasen horas o días sin reacción. Si una persona no llega, alguien cercano puede llamar, revisar la última ubicación y contar con más elementos para decidir una acción inmediata.
Villanueva también describió otras funciones integradas al mismo esquema preventivo. Entre ellas figura la opción de rutas seguras con horarios recurrentes y hasta tres contactos asociados, así como un botón de pánico que envía la ubicación exacta en el momento de activarse. La directiva precisó que el objetivo es actuar "más allá de la corrección" y reforzar la prevención desde el primer aviso, antes de depender por completo de una denuncia formal o de una respuesta institucional posterior.
Ese planteamiento incluye un posible vínculo con autoridades locales. La directora señaló que existen conversaciones para conectar el botón de pánico con centros de control, de modo que la alerta no solo llegue a familiares o conocidos, sino también a instancias capaces de responder de manera más rápida. Aunque esa integración aún estaba en pláticas al momento de la entrevista, la idea apunta a convertir al teléfono en un canal de activación temprana ante riesgos de desaparición o trayectos interrumpidos.
La exposición de Villanueva deja un punto central: la telefonía móvil ya no solo compite por cobertura, gigas o mensajería, sino por servicios que intervienen en momentos de riesgo. En ese contexto, las rutas seguras, las alertas automáticas y el botón de pánico aparecen como mecanismos para reducir el tiempo entre la ausencia y la reacción. La entrevista situó ese uso preventivo como una respuesta tecnológica a una falla operativa concreta: cuando una persona no llega a su destino, con frecuencia no existe un protocolo inmediato que active la búsqueda desde los primeros minutos.