EEUU suspende la importación de robots chinos, pero ¿realmente los necesita?

 29-07-2026
Axel Olivares
   
Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Estados Unidos prohibió la entrada de nuevos modelos extranjeros de robots humanoides y cuadrúpedos. Las autoridades alegan motivos de seguridad nacional. La decisión limita el acceso de fabricantes chinos al mayor mercado de exportación del sector y abre una discusión sobre cuánto dependía la industria estadounidense de los artefactos.

Las restricciones no alcanzan a equipos adquiridos previamente ni a modelos que ya recibieron autorización. Tampoco afectan las compras del gobierno federal, mientras fabricantes extranjeros podrán solicitar una aprobación condicional ante las autoridades estadounidenses.

De acuerdo con la Comisión Federal de Comunicaciones, los robots conectados pueden recopilar datos sensibles y quedar expuestos a accesos remotos. La determinación de seguridad nacional sostuvo que estos equipos podrían crear vulnerabilidades en la cadena de suministro, afectar infraestructura crítica y comprometer la seguridad económica.

"Los dispositivos robóticos avanzados recopilan datos que podrían ser utilizados por actores malintencionados para vigilar a los estadounidenses, mejorar las capacidades de los servicios de inteligencia extranjeros o para controlar remotamente a los robots", señala el documento difundido por la FCC.

La comisión aplicó un criterio similar al utilizado anteriormente con drones, routers y otros equipos de comunicaciones producidos fuera del país. La actualización impide que nuevos modelos incluidos en la lista obtengan la autorización requerida para importarse, venderse o comercializarse en Estados Unidos.

El mercado global de robots chinos

China cuenta con más de 140 fabricantes de robots humanoides y una cadena de suministro capaz de colocar productos en el mercado con rapidez. El país asiático ha consolidado un monopolio en la fabricación de robots avanzados, controlando aproximadamente entre 85% y 90% de los envíos globales de robots humanoides.

A diferencia de Occidente, donde el desarrollo de hardware está fragmentado, China posee el ecosistema de fabricación robótica más integrado verticalmente del mundo, centrado principalmente en el delta del río Yangtsé. Compañías líderes como Unitree fabrican sus propios motores, reductores y sensores internamente. Cualquier otro componente especializado (baterías, actuadores o placas) se encuentra a menos de dos horas de logística de distancia.

Los precios son otra diferencia. Mientras Silicon Valley se enfoca principalmente en el software y en pulir costosos prototipos de laboratorio, las empresas chinas comenzaron a inundar el mercado con unidades físicas producidas en masa.

Como resultado, de los 13,000 a 15,000 robots humanoides distribuidos globalmente en 2025, firmas chinas como Agibot y Unitree vendieron más de 5,000 unidades cada una. Compañías como Tesla o Figure AI apenas entregaron unas pocas docenas o cientos en el mismo periodo.

Robots humanoides como el Unitree G1 se comercializan a un precio inicial de 16,000 dólares. Esto equivale al costo de un automóvil usado, haciendo que la tecnología sea accesible para medianas empresas y universidades, un precio ridículamente bajo frente a los competidores de Estados Unidos.

¿Puede Estados Unidos prescindir de los robots chinos?

La pregunta apunta a dos escenarios opuestos pero no contradictorios. Por un lado, China tenía un gran peso en el mercado estadounidense de robots, un aspecto poco agradable para la administración Trump en medio de la guerra comercial.

Estados Unidos se posicionó en 2025 como el mayor destino de exportación en el extranjero para los androides y robots biónicos fabricados en China. Se estima que aproximadamente el 90% de los componentes robóticos clave (sensores, actuadores, placas de circuitos y servomotores) utilizados por las propias empresas de Estados Unidos para armar sus dispositivos provienen de China.

En ese sentido, la prohibición abre una oportunidad para empresas locales como Tesla, Figure AI, Boston Dynamics y Agility Robotics, que ahora se ven desprovistos de competencia china en el mercado local.

Sin embargo, los desarrolladores estadounidenses también utilizaban chasis y plataformas robóticas chinas de menor costo para probar modelos de lenguaje, sistemas operativos y aplicaciones de inteligencia artificial física. Cortar esas importaciones puede reducir la disponibilidad de equipos para investigación.

Beijing reacciona a la medida

"El proteccionismo no mejorará la competitividad de Estados Unidos; solo perjudicará los intereses de las empresas y los consumidores estadounidenses", declaró la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning.

China acusó a Estados Unidos de tener "paranoia tecnológica" y advirtió que tomarán represalias para defender a sus empresas. El gobierno chino afirmó además que la narrativa de ciberespionaje es solo una excusa para perseguir y frenar el éxito comercial de las firmas tecnológicas del país asiático.

El gigante asiático también se expresó a través de sus medios estatales como el Global Times, donde expertos en tecnología señalaron que la prohibición refleja una "profunda ansiedad de Washington" al ver que su histórica ventaja tecnológica se está erosionando rápidamente.

Mencionaron además que el veto busca meter a las empresas de Estados Unidos en un "invernadero protegido" donde, al no tener competencia directa de precios con firmas como Unitree o Agibot, carecerán de incentivos reales para innovar al ritmo global.




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