
Foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
La inteligencia artificial comienza a incorporarse en la industria de la palma mediante sistemas capaces de clasificar fruta, calcular peso y automatizar procesos. México, sin embargo, todavía no cuenta con plantas extractoras plenamente integradas al modelo de industria 4.0, según información presentada por Solimec. La brecha abre oportunidades de modernización, aunque también expone resistencia empresarial, limitaciones financieras y necesidades de personal especializado.
Durante el III Congreso Palmero Mexicano, realizado en junio de 2026, Alexander Díaz, director comercial de Solimec, explicó en entrevista para NotiPress que pocas instalaciones mexicanas operan bajo estándares de industria 3.0. El resto permanece en etapas anteriores de automatización y ninguna habría alcanzado todavía el nivel 4.0. La empresa colombiana identifica alrededor de 20 plantas extractoras en el país, aunque el entrevistado presentó esa cifra como una estimación.
Díaz señaló que la transición requiere internet de las cosas, inteligencia artificial, aprendizaje automático, big data y sistemas avanzados de control industrial. "En este momento, por ejemplo, aquí en México, los que están en 3.0 son muy pocos, los otros están en 2.0 y no hay nadie que esté en 4.0", afirmó. Estas herramientas apuntan a reducir errores humanos, generar reportes automáticos y mejorar la eficiencia de las operaciones.
Entre las aplicaciones mencionadas aparecen cámaras neuronales destinadas a evaluar fruta y sistemas de pesaje mediante escaneo sobre bandas transportadoras. Solimec ya incorporó ambas tecnologías en un proyecto desarrollado en Brasil, donde la clasificación y el pesaje se realizan mediante sensores y procesamiento automatizado. La experiencia sirve como referencia ante el margen de adopción existente en el mercado mexicano.
Solimec también integra plantas extractoras completas mediante equipos suministrados por distintos fabricantes especializados. Cada instalación requiere componentes para generación de vapor, producción de energía, clarificación y procesamiento del fruto, además de software, sensores y sistemas de conectividad. La empresa diseña proyectos, analiza su viabilidad financiera y acompaña a productores interesados en transformar la materia prima en aceite crudo, productos refinados o insumos dirigidos al mercado de biodiésel.
México representa un mercado nuevo para la compañía, que atiende proyectos desde Perú hasta Guatemala y retomó su actividad en el país tras la interrupción provocada por la pandemia. Díaz sostuvo que la adopción tecnológica dependerá de la capacidad financiera y la disposición de cada operador para modificar procesos tradicionales. Los proyectos incluyen capacitación, inducción y soporte remoto o presencial, mientras el personal responsable debe contar con conocimientos técnicos suficientes para administrar automatización, sensores y herramientas digitales.
DESCARGA LA NOTA SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS