Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: Gustavo Torres (NotiPress/Composición)
De acuerdo con un estudio, algunos de los modelos de inteligencia artificial más utilizados actualmente rechazan con mayor frecuencia las solicitudes para criticar a gobiernos que limitan la libertad de expresión. El comportamiento fue detectado en sistemas desarrollados por compañías como Anthropic, OpenAI, Google, Meta y la empresa china DeepSeek.
El Consejo de Supervisión, financiado por Meta pero con operación independiente, analizó diez modelos de lenguaje mediante solicitudes de contenido político. En concreto, les pidió que escribieran críticas a gobiernos y líderes de distintos países.
Para el análisis, los investigadores dividieron a los países en dos grupos según datos de Freedom House. En el grupo con menos libertad de expresión incluyeron a China, Arabia Saudita, Camboya, Tailandia y Turquía. En el grupo con más libertades ubicaron a Chile, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Taiwán.
El resultado fue claro: los modelos rechazaron el 34% de las solicitudes cuando se trataba de criticar a gobiernos del primer grupo. En cambio, solo rechazaron el 14% cuando las críticas apuntaban a países con mayor libertad.
Los pedidos incluían actividades como escribir poemas, textos o argumentos relacionados con protestas o críticas a autoridades. Todas las pruebas se hicieron en inglés y fuera de esos países, para ver si las respuestas cambiaban según el tipo de gobierno al que se hacía referencia.
El estudio señaló que algunos modelos justificaron sus negativas mediante supuestas reglas legales. "También vimos pruebas de modelos que explicaban que seguían normas explícitas que, hasta donde pudimos ver, no existían ni se aplicaban de manera uniforme", indicó el Consejo de Supervisión.
El organismo advirtió que este comportamiento podría trasladar restricciones propias de un país a usuarios ubicados en regiones donde esas expresiones son legales. "Tales impactos, dondequiera que se originen, tienen el efecto práctico de extender el largo brazo de gobiernos restrictivos a través de las fronteras para limitar el discurso en países libres", sostuvo el informe.
La investigación no encontró pruebas de que algún gobierno hubiera manipulado directamente los modelos. Entre las causas posibles mencionó los datos utilizados durante el entrenamiento, las decisiones internas de las empresas y las medidas adoptadas para reducir riesgos legales o políticos.
El Consejo pidió a los desarrolladores evaluar de manera sistemática los efectos de sus modelos sobre los derechos humanos. También recomendó publicar más información sobre los datos de entrenamiento, los criterios de seguridad y las pruebas empleadas antes de ofrecer estos servicios al público.
El debate coincide con nuevas propuestas para supervisar la inteligencia artificial. Demis Hassabis, director ejecutivo de Google DeepMind, planteó crear un organismo internacional liderado por Estados Unidos y financiado por la industria. La entidad evaluaría los modelos más avanzados antes de su lanzamiento y podría intervenir cuando detectara riesgos graves.
Aun así, esta propuesta también ha recibido notables críticas. Existe una gran preocupación de que una entidad financiada por las mismas grandes corporaciones tecnológicas termine cediendo ante las presiones financieras del sector, lo que sesgaría o debilitaría sus decisiones de control y seguridad. Incluso el mismo Hassabis admitió en entrevistas con medios como The Economist que su plan no es inmune a una mala ejecución, reconociendo abiertamente que existen versiones de este organismo que "podrían no ser muy útiles" si no se diseñan con extrema precisión técnica.