Ciudad de México,
Francisco Vicario
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)
México presentó un marco ético nacional orientado a regular el uso y desarrollo de la inteligencia artificial. La propuesta establece criterios públicos para evitar decisiones automatizadas, reducir riesgos de discriminación y asegurar control humano en sistemas utilizados por el Estado.
Durante el foro "La inteligencia artificial en la vida pública de México" realizado en el Museo Nacional de Antropología, Rosaura Ruiz Gutiérrez, secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), dio lectura a los Principios de Chapultepec, una declaración de ética y buenas prácticas para el uso y desarrollo de la inteligencia artificial en México. La funcionaria explicó que estos lineamientos buscan orientar políticas públicas, regulaciones e instrumentos institucionales relacionados con la adopción de esta tecnología.
Uno de los ejes centrales de la propuesta señala que la inteligencia artificial debe ampliar derechos y nunca reducirlos. Bajo este principio, los sistemas automatizados deberán evitar reproducir prejuicios sociales, generar nuevas formas de exclusión o afectar el derecho a la información. La declaración justifica que los avances tecnológicos no son socialmente neutros y tienen impactos directos en la vida pública y en el ejercicio de derechos fundamentales.
Otro de los puntos clave establece que toda decisión apoyada por inteligencia artificial debe contar con responsables humanos claramente identificables. De acuerdo con lo expuesto, la tecnología no puede operar sin marcos institucionales que definan quién diseña, quién supervisa y quién responde por sus efectos. La rendición de cuentas se plantea como un elemento indispensable en el uso de sistemas automatizados dentro del ámbito gubernamental.
El marco ético también fija límites a la automatización de decisiones que no puedan explicarse de manera razonable. Según la declaración, si una decisión no puede ser comprendida o reconstruida por las personas afectadas, no debe automatizarse. Este criterio aplica tanto en políticas públicas como en investigación científica y producción de conocimiento, donde se exige transparencia sobre el uso de inteligencia artificial.
Asimismo, los Principios de Chapultepec proponen una gobernanza colectiva de la inteligencia artificial. Las decisiones sobre su desarrollo y uso no deben tomarse de forma aislada ni exclusivamente técnica, sino mediante la participación de ciudadanía, academia, comunidades, organizaciones sociales y sector productivo. El documento sostiene que la tecnología solo resulta valiosa si genera bienestar y valor público, más allá de la eficiencia técnica.
La propuesta incluye también consideraciones sobre sostenibilidad, soberanía tecnológica y educación. Se plantea evaluar los impactos sociales, territoriales y ambientales antes de implementar sistemas automatizados, además de fortalecer capacidades educativas y científicas en todos los niveles. Los datos son definidos como un bien público que debe gestionarse con responsabilidad, protegiendo privacidad, seguridad y legitimidad social.
Así, la declaración presentada tiene carácter orientador y es la primera propuesta que abre el debate. Su objetivo consiste en abrir una discusión pública sobre el papel de la inteligencia artificial en la vida pública de México, estableciendo principios éticos como punto de partida para futuras decisiones regulatorias y de política pública.