Cómo Google Earth ayudó a un grupo de exploradores a encontrar una selva inédita

 20-01-2026
Carlos Ortíz
   
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Foto: University of York

Foto: University of York

Una expedición internacional documentó por primera vez una selva tropical intacta en la cima del Monte Lico, en el norte de Mozambique. El descubrimiento fue posible tras su identificación inicial mediante simples imágenes satelitales de Google Earth por el científico galés Julian Bayliss en 2012, y la posterior ascensión del equipo en mayo de 2018.

El Monte Lico es una formación geológica aislada conocida como inselberg, con paredes de granito que se elevan 410 metros sobre la llanura circundante. Estas características geográficas hicieron que el bosque en su cima permaneciera prácticamente inaccesible. Durante seis años, Bayliss examinó la región mediante imágenes satelitales hasta confirmar la presencia de una masa forestal densa y sin signos visibles de perturbación.

La expedición, integrada por 28 personas entre científicos, escaladores, médicos y cineastas, instaló tres campamentos para llevar a cabo investigaciones en Monte Lico, el vecino Monte Socone y un campamento base. Para alcanzar la cima, el equipo escaló verticalmente la pared rocosa con cuerdas, bajo la guía de dos escaladores profesionales.

Una vez en la cima, los investigadores confirmaron la existencia de un ecosistema no perturbado. "Fue como entrar en un museo", afirmó uno de los participantes al describir la quietud del lugar y la abundancia de insectos, en contraste con la ausencia casi total de aves.

Durante las dos semanas de trabajo, se registraron especies de mariposas, ranas, ratones espinosos, musarañas y, mediante cámaras trampa, al menos dos antílopes. También se documentó un pez gato en un arroyo en la cima, lo cual llamó la atención por tratarse de un ambiente aislado. A la vez, se confirmó una nueva especie de mariposa que será nombrada en honor a la montaña.

En el suelo del bosque, los científicos hallaron restos de cerámica que podrían corresponder a visitas humanas previas, posiblemente de pobladores que escapaban de conflictos coloniales. Sin embargo, la densidad del bosque, la falta de senderos y la profundidad del suelo sugieren que el área ha permanecido en gran medida aislada.

Hermenegildo Matimele, coorganizador mozambiqueño de la expedición, indicó que el hallazgo contribuirá a la elaboración de estrategias de conservación y manejo sostenible de los bosques en la región. "Nos permitirá orientar el uso del suelo de forma más informada", señaló durante el informe final de la misión.

La exploración se enmarca en un programa más amplio de conservación de montañas del norte de Mozambique. Según Bayliss, este tipo de formaciones podrían ofrecer datos relevantes sobre cómo responden los ecosistemas a cambios climáticos, al estar libres de alteraciones humanas recientes.




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