Ciudad de México,
Axel Olivares
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Mientras el mundo se tiñe de verde para brindar, en México el 17 de marzo tiene un sabor distinto. No solo se celebra al santo patrón de Irlanda, sino que se recuerda a los "San Patricios", aquel grupo de soldados irlandeses que, movidos por su fe católica y un sentido de justicia, desertaron del ejército estadounidense para defender suelo mexicano en 1847. Hoy, la música de las gaitas en el barrio de San Ángel no solo suena a fiesta, sino a un pacto de hermandad que nació en el campo de batalla y que une a México con la Isla Esmeralda para siempre.
Muchos venían de Irlanda, otros de Alemania, y casi todos habían llegado a América buscando una vida mejor. Durante la intervención estadounidense en México, todos estos inmigrantes decidieron formar parte del ejército estadounidense.
Sin embargo, las diferencias comenzaron a notarse. Diversas versiones sobre su origen señalan que la desconfianza hacia los soldados católicos dentro de las filas estadounidenses influyó en su deserción. De acuerdo con relatos históricos retomados en producciones como Héroes sin Patria, el núcleo del batallón surgió tras castigos impuestos a estos soldados por motivos religiosos (los estadounidenses eran protestantes, mientras que el batallón compuesto por migrantes era católico), lo que favoreció su cercanía con la causa mexicana.
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Su nombre no fue casual. Eligieron al santo patrono de Irlanda como símbolo de identidad, pero también de resistencia. Su bandera, verde intenso, llevaba un arpa dorada y la frase "Erin Go Bragh" (Irlanda por siempre), junto a la imagen de San Patricio.
Batalla de Monterrey. Fuente: Memoria Política de México
La participación del batallón comenzó de forma activa en la batalla de Monterrey, el 21 de septiembre de 1846, donde operaron como artillería bajo el mando de John O’Reilly, uno de los fundadores del batallón. Durante ese enfrentamiento, resistieron ataques directos en el centro de la ciudad y lograron contener avances enemigos. Posteriormente, en la batalla de La Angostura, el grupo enfrentó pérdidas significativas, con más de un tercio de sus integrantes muertos o heridos.
El general Francisco Mejía destacó el desempeño en combate al señalar que la compañía fue "merecedora del elogio más consumado, porque los hombres lucharon con desafiante valor". Esta participación se mantuvo en distintos enfrentamientos, incluyendo la batalla de Churubusco el 20 de agosto de 1847, donde las fuerzas mexicanas resistieron hasta agotar sus municiones. La resistencia del batallón terminó con un alto número de bajas y capturas, lo que derivó en represalias severas contra los integrantes identificados como desertores.
Los registros históricos documentan ejecuciones masivas realizadas a partir de septiembre de 1847 en San Ángel, Mixcoac y Chapultepec. Estas acciones marcaron el desenlace del batallón, cuyos sobrevivientes se dispersaron tras el conflicto. John O’Reilly, uno de sus principales líderes, fue condenado a prisión y recibió cincuenta latigazos. Además, fue marcado en ambas mejillas la letra D de desertor. Falleció en 1850 en Veracruz.
A pesar de su disolución ese mismo año, el legado del Batallón de San Patricio permanece vigente en espacios conmemorativos y actos oficiales. En México, existen monumentos en lugares como la Plaza San Jacinto y el barrio de San Ángel, donde cada año se realizan ceremonias en su honor. Asimismo, su nombre figura en letras de oro en la Cámara de Diputados.
Monumento a John O'Reilly en la Plaza San Jacinto. Fuente: Memoria Política de México
La conmemoración se extiende también a Irlanda, donde se han instalado monumentos y se realizan actos simbólicos que recuerdan la participación de estos soldados. En Clifden, lugar de origen de O’Reilly, se mantiene una tradición anual que incluye el izamiento de la bandera mexicana.
El Batallón de San Patricio continúa siendo recordado el 9 de septiembre, fecha de las primeras ejecuciones, y el 17 de marzo, día que en México adquiere un significado adicional vinculado a la memoria del batallón que logró formar una conexión histórica entre ambas naciones.