Ciudad de México,
Patricia Manero
Crédito foto: Alan Cortés (NotiPress)
El crecimiento de la economía de las suscripciones en México enfrenta una limitación estructural: la dependencia de tarjetas de crédito y débito para procesar pagos recurrentes. Aunque este modelo se ha consolidado como una fuente de ingresos constante para sectores como streaming, educación en línea, membresías y software como servicio (SaaS), los rechazos de pago y las comisiones bancarias comienzan a afectar la rentabilidad de las empresas.
De acuerdo con información de DRUO, plataforma especializada en cobros directos desde cuentas bancarias, las comisiones por pagos con tarjeta oscilan entre 3% y 4% del valor de cada transacción.
"En transacciones de mil pesos, el comercio puede perder entre 30 y 40 pesos en comisión, un gasto que se acumula mes a mes", explicó Simón Pinilla, cofundador de DRUO.Además del costo, las tarjetas requieren validaciones, renovaciones y acciones del usuario que pueden interrumpir los cobros automáticos. Según el McKinsey Global Payments Report, las empresas destinan entre 15% y 20% de sus recursos operativos en pagos a corregir rechazos, disputas y reintentos.
Pinilla señaló que esta situación afecta tres áreas clave: los ingresos, por la pérdida de pagos esperados; la experiencia del usuario, que puede derivar en cancelaciones; y la operación, al exigir procesos manuales de conciliación y seguimiento.
"Hemos dependido tanto de la tarjeta que normalizamos no poder pagar por vencimientos o rechazos. Pero, cuando una empresa vive de cobros recurrentes, esos errores se convierten en una fuga directa de ingresos que limita su crecimiento y rentabilidad", afirmó.Como alternativa, DRUO impulsa la domiciliación bancaria, un esquema que permite cobrar directamente desde la cuenta del usuario. La empresa asegura que este modelo puede reducir los costos transaccionales a niveles cercanos al 0.3%.
"Las suscripciones siguen creciendo porque responden a una demanda del mercado, pero su potencial todavía puede expandirse mucho más si las empresas resuelven el punto más sensible de su operación: el cobro", concluyó Pinilla.En este contexto, el desafío para las empresas mexicanas ya no se limita a atraer suscriptores, sino a garantizar que los pagos recurrentes se procesen de manera eficiente, continua y con menores costos operativos.