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Respirar aire contaminado podría influir más en el desarrollo de diabetes, enfermedades del corazón y cáncer que algunos factores genéticos, de acuerdo con evidencia científica reciente. Dos estudios del Hospital Houston Methodist documentan cómo la exposición cotidiana a partículas finas en el aire se asocia con un aumento significativo de riesgos cardiometabólicos y cardiovasculares.
Ambas investigaciones, compartidas con NotiPress el 27 de enero, analizan la relación entre contaminación ambiental y salud humana, además de proponer estrategias orientadas a reducir una amenaza sanitaria considerada creciente a escala global.
De acuerdo con el doctor Al-Kindi, director asociado de Prevención y Bienestar Cardiovascular y director médico del Centro de Salud y Naturaleza del Hospital Houston Methodist, la similitud genética entre las personas no explica por completo la diversidad de enfermedades observadas, lo que resalta el peso de los factores ambientales en la salud. "En realidad, el lugar donde vives y aquello a lo que estás expuesto suele ser más determinante que tu genética en el desarrollo de enfermedades. Y aun así, nuestra comprensión actual de cómo estos factores afectan la salud, sigue siendo insuficiente".
El artículo publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology expone cómo la exposición prolongada a partículas PM2.5 es responsable de aproximadamente 20% de los casos de diabetes tipo 2 en el mundo. Estas partículas, con un diámetro de 2.5 micrómetros o menor, provienen principalmente de vehículos, actividades industriales e incendios forestales. Los autores reportan que casi 99% de la población mundial vive en zonas donde los niveles de contaminación del aire superan las guías anuales de la Organización Mundial de la Salud. Estas guías establecen un límite menor a 5 µg/m³, frente a una concentración media global estimada de 32.8 µg/m³.
Además, el doctor Al-Kindi, investigador principal del estudio, indicó: "Durante años, la cardiología se ha enfocado en elementos internos como el colesterol, la obesidad y la presión arterial". Añadió que "nuestra investigación muestra cada vez más que la exposición elevada a contaminación del aire puede incrementar el riesgo de diabetes tipo 2 hasta en 25%, convirtiéndose en uno de los mayores factores de riesgo independientes".
Igualmente, la publicación describe mecanismos biológicos asociados a este riesgo cardiometabólico, entre ellos inflamación sistémica, estrés oxidativo, activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, alteraciones del sistema nervioso central y cambios en el metabolismo de la glucosa. El documento también señala que el uso de purificadores de aire portátiles puede reducir de manera aguda la exposición a PM2.5 hasta en 60%.
Respecto al segundo artículo, difundido en JACC: CardioOncology, analiza el impacto de la contaminación del aire en pacientes con cáncer. Los investigadores identificaron una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares en personas oncológicas expuestas a altos niveles de PM2.5. "Los pacientes con cáncer ya enfrentan tratamientos agresivos que generan un impacto considerable en el corazón", explicó el especialista. "Cuando además se suma el estrés crónico derivado de la contaminación del aire, se crea una tormenta perfecta para complicaciones cardiovasculares".
Un estudio de 2021, basado en registros médicos de más de 5.5 millones de pacientes y sobrevivientes de cáncer, mostró que un incremento de 10 µg/m³ en PM2.5 se asoció con un aumento de 24% en la mortalidad cardiopulmonar y de 31% en la mortalidad por enfermedad cardiovascular. Las asociaciones más consistentes se observaron en cáncer de pulmón, aunque también resultaron significativas en cáncer de mama, próstata, riñón y vejiga. El artículo expone además inequidades ambientales que afectan con mayor intensidad a comunidades de menores ingresos.
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