
Foto: Sergio F Cara (Ilustración/NotiPress)
El avance de la economía de la atención digital incrementa conductas adictivas y deteriora el bienestar emocional a nivel global, causado por el consumo constante de contenido breve y estímulos digitales. De acuerdo con la psicóloga y autora del libro "El cerebro necesita abrazos" de la editorial Penguin Random House, esto tiene efectos directos en la salud mental, la atención y la calidad de las relaciones personales.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales (ENCCA) 2024 del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) En México, el consumo audiovisual por internet alcanza 55% y promedia tres horas diarias. NotiPress documentó que los videos ultracortos dominan redes sociales dentro de la economía de la atención, mientras un estudio de Frontiers in Human Neuroscience vinculó el uso de videos cortos en celular con afectaciones en funciones atencionales.
Durante una entrevista con Ana Asensio, también doctora en Neurociencia por la Universidad Complutense de Madrid, el consumo de contenido breve tiene efectos directos sobre el cerebro: "Los vídeos cortos matan al cerebro, no profundizan, no aprendes nada, pierdes atención, entonces como no tienes atención, no hay asentamiento de aprendizaje". Esta dinámica reduce la capacidad de retención y dificulta la construcción de conocimiento sostenido.
Ana Asensio (ilustración NotiPress)
A partir de estudios clínicos y observaciones en consulta, la especialista detalló cómo se identifican patrones de dependencia similares a otras adicciones. El uso constante de dispositivos genera ciclos de recompensa inmediata, asociados a la liberación de dopamina, lo cual refuerza el comportamiento repetitivo y dificulta su interrupción.
Frente a este contexto, Asensio adviertió sobre consecuencias físicas y emocionales. Entre ellas destacan ansiedad, insomnio y sensación de vacío, vinculadas al uso prolongado de pantallas. Explicó que este fenómeno responde a una desconexión progresiva: "crees que estás bien cuando estás conectado, pero estás desconectadísimo de todo, empezando de ti" .
Sustitución de conexión directa
Por su parte, el impacto también alcanza la estructura social y las relaciones interpersonales. La interacción digital sustituye espacios de conexión directa, reduciendo la calidad de los vínculos y la capacidad de comunicación emocional. Este cambio se refleja en una menor profundidad en las relaciones y un aumento en la percepción de soledad.
Asensio explicó que en entornos clínicos, se han documentado mejoras significativas al reducir el uso de dispositivos. Casos analizados muestran recuperación de la atención, mejora de la calidad del sueño y aumento de actividades presenciales tras limitar el consumo digital durante periodos de 30 días.
La economía de la atención continúa expandiéndose mediante plataformas diseñadas para maximizar el tiempo de permanencia del usuario, un fenómeno que se popularizó durante la pandemia global de Covid-19. Este modelo sostiene el crecimiento de la industria digital, mientras incrementa los efectos sobre la salud mental y el bienestar emocional.
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