Ciudad de México,
Carlos Ortíz
Crédito foto: Gustavo Torres (NotiPress)
Nuevas investigaciones indican que el cáncer de mama puede ser más prevenible de lo estimado mediante cambios en el estilo de vida y estrategias de detección oportuna. La Dra. Polly Niravath, oncóloga de mama del Hospital Houston Methodist, considera que existen acciones concretas para reducir el riesgo y aumentar la supervivencia. "Las mujeres pueden tomar medidas para mitigar su riesgo de desarrollar cáncer de mama y aumentar sus posibilidades de supervivencia, en caso de que vuelva", explica la Dra. Polly Niravath, oncóloga de mama del Houston Methodist.
Entre los principales factores de riesgo figuran aumento de la edad, mutaciones genéticas como BRCA1 y BRCA2, antecedentes familiares, sobrepeso y exceso de grasa visceral. Algunos de estos elementos no pueden modificarse, mientras otros dependen de hábitos cotidianos y decisiones médicas preventivas.
La actividad física ocupa un lugar central dentro de las recomendaciones clínicas. "El ejercicio es un factor elemental cuando se trata de reducir el riesgo de cáncer de mama en una mujer", afirma la Dra. Niravath. "Algunos estudios estiman una reducción del riesgo del 15-30% con el ejercicio moderado, y cuanto más se ejercita una mujer, más disminuye su riesgo", explicó a NotiPress. Especialistas vinculan este efecto con menor exposición acumulativa al estrógeno, hormona asociada con mayor riesgo cuando permanece elevada durante años.
Por otro lado, el control del peso corporal también integra las medidas señaladas. Mujeres con mayor cantidad de células grasas producen más estrógeno y presentan niveles superiores de insulina, factores relacionados con el desarrollo de la enfermedad. "Mantener un peso corporal saludable a lo largo de la vida, con un índice de masa corporal de 18.5–24.9, tiene muchos beneficios para la salud", añade la especialista.
El consumo de alcohol representa otro elemento relevante. Ingerir de dos a cinco bebidas alcohólicas al día eleva aproximadamente 1.5 veces el riesgo frente a quienes no consumen alcohol. Limitar la ingesta a tres bebidas por semana figura entre las recomendaciones médicas. Además, la especialista sugiere suplementación adecuada con folato en caso de consumo habitual.
Otro aspecto a tener en cuenta, lactancia materna muestra efecto protector documentado. "La evidencia sugiere que la lactancia reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama", explica. "Se sabe que cuanto más tiempo se da el pecho, mayor es el efecto protector".
La especialista también destacó la alimentación con grasas monoinsaturadas, como aceite de oliva, se asocia con menor riesgo debido a propiedades antioxidantes y antiinflamatorias señaladas en estudios. Opciones médicas preventivas incluyen fármacos como tamoxifeno y raloxifeno en mujeres con riesgo elevado.
Sobre los anticonceptivos orales, la especialista aclara: "No desaconsejo tomar píldoras anticonceptivas, a menos que se tenga un alto riesgo". En casos con antecedentes familiares significativos, pruebas genéticas permiten identificar mutaciones en genes BRCA, situación que puede requerir vigilancia más frecuente o cirugía profiláctica, incluida extirpación mamaria, ovarios o trompas de Falopio.
En este sentido, las mamografías anuales continúan siendo la herramienta central de detección. Toda mujer presenta al menos un 12% de riesgo de desarrollar cáncer de mama a lo largo de su vida. Especialistas recomiendan iniciar estudios anuales a partir de los 40 años. La mamografía permite identificar tumores en etapas tempranas antes de síntomas visibles.