Ciudad de México ,
Carlos Ortíz
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
El índice de masa corporal pudo haber confundido durante más de cuatro décadas el crecimiento muscular con un aumento de grasa en niños pequeños. Esa es la principal conclusión de una nueva investigación que cuestiona la teoría del "rebote de adiposidad". Esto como una hipótesis usada desde 1984 para explicar por qué el IMC baja tras la infancia y vuelve a subir de forma continua a partir de los 6 años.
La investigación fue difundida el 16 de abril de 2026 por la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad. Antes de su presentación en el Congreso Europeo sobre Obesidad de Estambul, Turquía, previsto del 12 al 15 de mayo. Esta será publicada en The Journal of Nutrition y fue realizada por Andrew Agbaje, médico y profesor asociado de epidemiología clínica y salud infantil en la Universidad del Este de Finlandia.
Tras la teoría cuestionada esta surgió en 1984, cuando la investigadora francesa Marie Françoise Rolland-Cachera y sus colegas propusieron que un rebote temprano del IMC. Esto antes de los 5,5 años y se asociaba con mayor adiposidad posterior que un rebote tardío, después de los 7 años. A partir de esa observación, parte de la literatura pediátrica consideró que ese cambio podía anticipar obesidad futura y justificar intervenciones tempranas en el estilo de vida.
Agbaje sostiene que ese planteamiento partió de una lectura incompleta del IMC. Según explicó en el comunicado, "La pubertad es un momento clave en la biología humana que transforma todo el organismo, pero el rebote de adiposidad no lo es; se trata de un proceso de crecimiento natural, independiente de cualquier problema, ya sea un rebote temprano o tardío". Añadió que las asociaciones previas entre rebote temprano y obesidad adulta fueron "análisis engañosos" porque "Las asociaciones estadísticas positivas no siempre implican plausibilidad biológica".
Para revisar esa hipótesis, el investigador analizó datos de 2 mil 410 niños multirraciales de entre 2 y 19 años incluidos en la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de Estados Unidos del ciclo 2021-2023. El estudio comparó el IMC con la relación cintura-estatura, una medida que el comunicado describe como precisa en alrededor de 90% frente al método de referencia para estimar masa grasa. Los resultados mostraron: mientras el IMC a los 2 años se recuperó a los 6 tras una caída previa, la relación cintura-estatura nunca volvió al nivel observado a los 2 años.
Ese contraste llevó al autor a plantear que no existe un verdadero rebote en la masa grasa. En cambio, el aumento del IMC observado entre los 5 y 7 años correspondería al crecimiento de masa muscular o masa magra. "Los niños, en efecto, experimentan un reajuste de la composición corporal en la meseta alrededor de los 4 años, lo que los prepara para las etapas de crecimiento posteriores a esa edad", señaló Agbaje.
Dicho comunicado también recuperó un ensayo controlado aleatorizado realizado en Finlandia, iniciado a los 7 meses de edad y extendido hasta los 20 años. En ese seguimiento, una dieta cardiosaludable con asesoría nutricional para padres e hijos no modificó la edad del supuesto rebote. Para el investigador, ese antecedente refuerza que el fenómeno no funciona como un proceso patológico ni como un factor de riesgo clínico. "Este es solo un ejemplo que demuestra que los ensayos clínicos no pueden modificar el llamado "rebote de adiposidad", ya que se trata simplemente de una parte normal de la vida y no de un proceso patológico ni de un factor de riesgo", afirmó.
A partir de esos hallazgos, Agbaje pidió dejar de tratar el rebote de adiposidad como una enfermedad pediátrica. "No necesitamos insistir más en la teoría del rebote de adiposidad en la literatura pediátrica, ya que no se trata de una enfermedad real ni de un período crítico que justifique la intervención clínica", indicó. También sostuvo: el término correcto debería alejarse de la idea de adiposidad y acercarse al crecimiento de masa muscular.
Como siguiente paso, el equipo propuso usar la relación cintura-estatura como herramienta práctica para detectar exceso de grasa en niños y adolescentes. El comunicado informó además: los investigadores publicaron una calculadora gratuita de WHtR para apoyar esa medición en población infantil y adolescente.