Malformación de Chiari llega a la adultez con dolor y pérdida de equilibrio

 07-07-2026
Patricia Manero
   
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)

Foto: Sergio F Cara (NotiPress)

La malformación de Chiari tipo I es un padecimiento neurológico estructural que puede pasar inadvertido hasta la adolescencia o la adultez. Esta condición ocurre cuando parte del tejido cerebral se extiende hacia el canal espinal y altera la relación entre el cerebro, la médula espinal y el flujo del líquido cefalorraquídeo.

En Aguascalientes, el caso de Jessica Moctezuma, mujer de 32 años y madre de dos menores, expuso los efectos cotidianos de este diagnóstico. De acuerdo con información de su campaña de apoyo en GoFundMe, vive en la comunidad de Agua Zarca, en Jesús María, y enfrenta dolor constante de cabeza y cuello, pérdida de fuerza en manos, temblores y problemas de equilibrio.

El Hospital Houston Methodist describe la malformación de Chiari como un defecto estructural del cerebro y la médula espinal que afecta al cerebelo, zona vinculada con postura, balance y equilibrio. Aunque suele desarrollarse antes del nacimiento, también puede presentarse más adelante por lesiones, exposición a sustancias dañinas o infecciones, según el hospital.

Mayo Clinic señala que la malformación de Chiari tipo I puede aparecer en la infancia tardía o en la adultez. En algunos casos no provoca síntomas y se detecta durante estudios realizados por otros motivos; en otros, causa manifestaciones que afectan movilidad, sensibilidad y coordinación.

Los síntomas frecuentes incluyen dolor de cabeza intenso, dolor de cuello, mareos, problemas de equilibrio, debilidad muscular, entumecimiento u hormigueo en manos y pies, dificultad para tragar y problemas de coordinación. Mayo Clinic también incluye zumbido de oídos, vómitos y alteraciones del habla entre posibles señales clínicas.

El diagnóstico suele apoyarse en exploración física, revisión de síntomas y estudios de imagen. Mayo Clinic identifica la resonancia magnética como una herramienta usada para confirmar malformación de Chiari, observar el tejido cerebral y revisar la circulación del líquido cefalorraquídeo.

El tratamiento depende del tipo de malformación, la intensidad de los síntomas y la existencia de daño neurológico. En personas sin síntomas, el seguimiento médico puede ser suficiente; cuando hay dolor o deterioro progresivo, los especialistas pueden indicar medicamentos o cirugía.

La cirugía de descompresión busca reducir la presión sobre el cerebro y la médula espinal. Mayo Clinic explica que este procedimiento suele aliviar síntomas en la mayoría de las personas, aunque no revierte daño nervioso ya establecido en el canal espinal.

En el caso de Jessica, recibió la recomendación de someterse a una cirugía de descompresión tras ser valorada por neurocirugía. La colecta busca reunir 150 mil pesos para cubrir el procedimiento, con un avance reportado de 83 mil 462 pesos, equivalente a 56% de la meta.

La Secretaría de Salud define las enfermedades raras como aquellas que afectan a menos de cinco personas por cada 10 mil habitantes. Esta categoría implica retos para pacientes y familias por la complejidad diagnóstica, el acceso a especialistas y la necesidad de tratamientos altamente especializados.

La malformación de Chiari tipo I reúne tres puntos de atención para pacientes adultos: síntomas que pueden confundirse con otros trastornos, necesidad de estudios de imagen y valoración neuroquirúrgica cuando existe deterioro progresivo. El caso de Jessica muestra cómo un diagnóstico neurológico poco conocido puede modificar la vida diaria y exigir atención especializada.




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