Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones
El ébola volvió al centro de la emergencia sanitaria con una combinación difícil de contener. A medida que los contagios aumentan, los centros médicos se encuentran bajo amenaza por la violencia que se concentra en el este de República Democrática del Congo. Además, la cepa Bundibugyo, que circula actualmente en el país, no cuenta con una vacuna para combatirla. "El ébola regresó", expresó el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Ghebreyesus.
El jueves 28 de mayo, Ghebreyesus viajó a la República Democrática del Congo y dirigió una carta abierta a los residentes afectados por el brote. En su mensaje, pidió a las milicias locales declarar un alto al fuego y llamó a los jóvenes a que "compartieran lo que saben sobre el ébola" y "ayudaran a romper el miedo y el silencio que permiten que este virus se propague".
La OMS trabaja para ampliar la capacidad de diagnóstico en el Congo, con el fin de identificar casos de manera temprana. El organismo también enfrenta una región atravesada por conflicto étnico, desinformación y desconfianza hacia las autoridades sanitarias.
El Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC) confirmó el brote el 15 de mayo en la provincia de Ituri. En ese momento, los reportes señalaban 246 personas enfermas y 65 muertes.
Africa CDC informó días después más de 1,077 casos sospechosos y 246 fallecimientos. La OMS maneja cifras levemente distintas, con más de 1,000 casos sospechosos y confirmados, además de 10 muertes confirmadas y 223 sospechosas atribuidas al virus.
El lunes 25 de mayo, Tedros advirtió sobre la presión que enfrentan las capacidades de respuesta sanitaria. "En este momento, la epidemia nos está superando", afirmó.
La expansión regional también encendió alertas en países vecinos. Uganda reportó cinco casos, entre ellos un conductor, un trabajador sanitario y una mujer congoleña que ingresó con síntomas.
Por si la propagación de la nueva cepa de ébola no fuera suficiente, la provincia de Ituri arrastra un serio conflicto entre dos etnias históricamente enfrentadas, Hema y Lendu, las cuales se disputan el control de tierras y minerales. Desde finales de la década de 1990, más de 50,000 personas murieron en ciclos de violencia, desplazamiento y crisis humanitarias.
Además, en Goma, provincia de Kivu del Norte, se encuentra bajo el control del M23, un grupo paramilitar que lucha contra el Gobierno congoleño para apropiarse del territorio. Tras confirmarse un caso positivo de ébola en Goma, el propio M23 emitió un comunicado reconociendo la situación y anunció la creación de un "Equipo Especial de Respuesta".
A pesar del gesto, la guerra impide el ingreso de organismos sanitarios internacionales. Las agencias humanitarias como Médicos Sin Fronteras (MSF) y la OMS no pueden ingresar a las comunidades tomadas por los rebeldes para entregar suministros o montar centros de aislamiento.
Los ataques contra centros de tratamiento agravaron la situación. En Mongbwalu (Ituri), atacantes incendiaron una tienda utilizada para atender víctimas de ébola y al menos 18 personas con casos sospechosos huyeron durante el ataque.
Ghebreyesus pidió detener la violencia para permitir el trabajo sanitario. "No podemos generar confianza en la comunidad ni aislar a los enfermos mientras caen bombas", afirmó.
La cepa Bundibugyo no tiene vacuna ni tratamiento homologado. Las medidas actuales se concentran en detección rápida, cuidados de apoyo, aislamiento de casos y medidas de barrera para reducir contagios.
Sin embargo, Jean Kaseya, director de Africa CDC, anticipó el plan sanitario del organismo de la Unión Africana. "Podemos decirles con certeza que, para finales de 2026, Africa CDC se asegurará de que tengamos una vacuna y un medicamento contra Bundibugyo", declaró.
Kaseya afirmó desde Kinshasa, la capital de RDC, que se invierte "tanto a nivel técnico como estratégico para garantizar el desarrollo de esta vacuna". También aseguró: "Tenemos candidatas prometedoras".
El organismo recibió un mensaje del Ministerio de Salud ruso sobre una vacuna ya desarrollada. Una integrante del equipo aclaró que esa inyección está dirigida contra la cepa Zaire, por lo cual las conversaciones deberán explicar por qué Moscú considera posible su eficacia frente a Bundibugyo.