Ciudad de México ,
Carlos Ortíz
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)
El restablecimiento de la transmisión autóctona de sarampión en América marcó un cambio en la situación sanitaria regional durante 2025. Esto con más de 14.000 casos confirmados y 30 defunciones en 13 países, según el Informe anual 2025 de la OPS. Este hecho implicó la pérdida del estatus de eliminación de la enfermedad en la región, en un contexto donde también se registraron avances en vacunación, atención primaria y digitalización sanitaria.
Dicho informe documentó que el impacto del sarampión fue mayor en poblaciones indígenas, lo que evidenció brechas en cobertura de vacunación. La Organización Panamericana de la Salud señaló la necesidad de mantener niveles altos y homogéneos de inmunización, así como sistemas de vigilancia robustos y capacidad de respuesta rápida ante brotes.
Al paralelo, la región avanzó en la eliminación de otras enfermedades. Suriname se convirtió en el primer país de la cuenca amazónica certificado como libre de malaria, elevando a 20 el número de países sin esta enfermedad. Brasil eliminó la transmisión maternoinfantil del VIH, lo que consolidó el liderazgo regional en la reducción de enfermedades transmisibles.
Tal informe también registró la expansión de la atención a enfermedades no transmisibles mediante la iniciativa HEARTS. Más de 10.000 centros de atención primaria en 28 países implementaron este modelo, que permitió brindar atención estandarizada para la hipertensión a más de 6 millones de personas.
La incorporación de nuevos países a esquemas de cooperación regional marcó otro avance operativo. Chile, Panamá y Paraguay se integraron a la Atención Primaria de Salud en las Américas. Esto con el objetivo de fortalecer sistemas de atención y movilizar inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial.
En materia tecnológica, 22 países se sumaron a la Red Global de Certificación de Salud Digital, lo que permitió el uso de certificados de vacunación interoperables. Además, siete países implementaron plataformas de telemedicina para ampliar el acceso a especialistas en zonas remotas.
El sistema regional de vigilancia sanitaria analizó 2,1 millones de señales relacionadas con amenazas potenciales, lo que permitió detectar 157 eventos de salud pública. Este mecanismo facilitó la respuesta a brotes como fiebre amarilla, dengue y Oropouche, así como a emergencias derivadas de fenómenos naturales, incluido el huracán Melissa en el Caribe.
"El año 2025 puso a prueba la resiliencia tanto de los sistemas de salud como de la cooperación internacional", afirmó el director de la OPS, doctor Jarbas Barbosa. "En un contexto de reducción del financiamiento de la salud a nivel internacional, la Organización Panamericana de la Salud demostró una vez más lo que lleva poniendo de manifiesto desde hace más de 120 años: su capacidad de adaptarse, lograr resultados y promover el avance de la salud para todas las personas en la Región de las Américas".
El financiamiento también mostró variaciones relevantes. OPS movilizó 552 millones de dólares en contribuciones voluntarias durante el bienio 2024-2025, lrepresentando un aumento del 111% respecto a niveles prepandémicos de 2019, al tiempo que amplió sus alianzas regionales.
"La seguridad sanitaria está en nuestro ADN", señaló Barbosa. ''OPS se creó para intercambiar información, de manera transparente, y proporcionar una plataforma en la que los países puedan trabajar juntos para coordinar mejor sus esfuerzos colectivos para contener brotes y epidemias".
El informe también detalló que los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS adquirieron más de 900 millones de dólares en vacunas y suministros, con la entrega de 234 millones de dosis a 33 Estados Miembros. Asimismo, un acuerdo firmado en enero de 2025 entre Argentina, Sinergium Biotech, Pfizer y la OPS permitió impulsar la producción regional de la vacuna neumocócica PCV20.
La pérdida del estatus de eliminación del sarampión, junto con la expansión de programas de vacunación, digitalización y atención primaria, definieron el panorama sanitario de las Américas en 2025, marcado por avances operativos y la persistencia de riesgos epidemiológicos.