
Foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
Una estrategia terapéutica combinada logró romper la resistencia inmunológica en uno de los subtipos más complejos del cáncer de colon. Este enfoque, probado en pacientes con tumores colorrectales avanzados, generó respuestas clínicas sostenidas donde otras terapias habían fracasado. Según pudo conocer NotiPress, la investigación también reveló marcadores moleculares que podrían anticipar el éxito o el fracaso del tratamiento.
Con base en un ensayo clínico fase 1/2 realizado en Houston, el estudio se enfocó en personas con cáncer colorrectal metastásico tipo MSS, caracterizado por estabilidad en los microsatélites del ADN y baja respuesta a inmunoterapia. Todos los pacientes presentaban además la mutación genética BRAFV600E, asociada con mayor agresividad tumoral y mal pronóstico clínico.
La combinación probada incluyó tres fármacos: encorafenib, dirigido a la mutación BRAF; cetuximab, un anticuerpo que bloquea señales de crecimiento tumoral; y nivolumab, una inmunoterapia diseñada para activar las defensas del organismo frente al cáncer. Esta fórmula mostró una tasa de respuesta del 50%, y duplicó el promedio histórico de supervivencia en este grupo clínico.
"Fue un ensayo clínico muy exitoso, pero la gran pregunta en inmunoterapia siempre es por qué algunos pacientes responden y otros no", señaló la doctora Kyuson Yun, coautora del estudio e investigadora en el Hospital Houston Methodist.
Además de evaluar la eficacia clínica, el equipo realizó un análisis biológico exhaustivo. Se tomaron muestras de sangre y tejido tumoral antes y durante el tratamiento, empleando herramientas como biopsias líquidas, análisis de expresión genética y modelos tridimensionales en laboratorio.
Los resultados mostraron diferencias significativas entre quienes respondieron y quienes no. En los casos sin respuesta, se observó una activación clara de la vía del complemento, un componente del sistema inmune que en este contexto podría reforzar un microambiente tumoral protector.
También se detectó un aumento en las señales relacionadas con células mieloides, cuya presencia se vinculó a la inhibición de la acción inmunológica. "Esto sugiere que algunos tumores mantienen activamente un entorno inmunosupresor, incluso cuando usamos tratamientos diseñados para superarlo", indicó Yun.
En contraste, los pacientes que lograron respuesta mostraron cambios inmunológicos progresivos durante el tratamiento. Se registró una elevación sostenida de marcadores inflamatorios compatibles con una reacción activa contra el tumor.
Dos personas con activación inmunitaria especialmente intensa mantuvieron la enfermedad bajo control durante casi dos años. Este resultado, infrecuente en tumores MSS con mutación BRAF, refuerza la hipótesis de que modificar el microambiente tumoral puede cambiar la trayectoria del cáncer.
Actualmente, un nuevo ensayo fase 2 está en curso para validar la eficacia de esta combinación en una cohorte más amplia. Paralelamente, se investiga cómo intervenir directamente sobre los mecanismos inmunosupresores identificados, como la vía del complemento y las células mieloides.
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