Afectaciones agrícolas por lluvias en el sureste mexicano limita inversiones futuras

 09-12-2020
Sergio F Cara

 

   

 

Crédito foto: Cortesía de Oleopalma

Crédito foto: Cortesía de Oleopalma

 

Las lluvias dieron inicio durante septiembre de 2020, con precipitaciones abundantes y en octubre llegó la inundación al sureste mexicano. Para Gustavo Ponce, gerente de planta de la empresa Oleopalma en Jalapa, Tabasco, "esto fue inusual para mí en 10 años". Esta planta comenzó operaciones en mayo de 2012 y es la primera vez que sufre afectaciones graves, algo que para el sector agrícola tabasqueño podría implicar la limitación de futuras inversiones.

El frente frío número 11 y la tormenta tropical Eta, incrementaron las precipitaciones y ello condujo a inundaciones en las comunidades tabasqueñas. Eta formó parte del fenómeno que hicieron a 2020 el año de mayor cantidad de tormentas tropicales junto a 2005. En entrevista con NotiPress, el gerente de la planta de beneficio ubicada en Tabasco, explicó cómo el fenómeno tuvo impacto directo e indirecto en la producción y procesamiento de la fruta de la palma de aceite.

Ponce compartió, el Gobierno local había anunciado ayuda para los damnificados por el evento climatológico, sin embargo, al no llegar el apoyo, las comunidades aledañas al molino de extracción salieron a las calles a manifestarse, produciendo un bloqueo de calles y con ello, impidiendo el paso de camiones con fruta para su entrega. Esto paralizó las operaciones durante siete días en octubre de 2020 y en algunos casos hubo pérdidas por parte de los transportistas. Como impacto directo, el gerente de la planta, misma que es miembro de la Federación Mexicana de Palma de Aceite (FEMEXPALMA), explicó, en el interior de las oficinas, el agua alcanzó los 80 centímetros y fuera de la fábrica, superó el metro. Poner en operación la fábrica demandó 9 días y entre sus afectaciones, se dañó parte de la maquinaria, en particular lo eléctrico.

Consultado por NotiPress, Rubén Contreras, gerente de operaciones de Bananera Santa Rita, compartió, el impacto de las lluvias en el sector bananero impactó en alrededor del 50% de las 12 mil hectáreas de cultivo en la sierra tabasqueña. Ocurrieron seis inundaciones en menos de 20 días en la zona de Teapa y a diferencia del sector palmicultor, el área vegetativa resultó agraviada en un gran porcentaje. Las plantas empacadoras fueron las de menor impacto por las lluvias y solo algunas bandas trasportadoras fueron dañadas. Asimismo, el mecanismo de transporte aéreo y la infraestructura de riego tuvieron afectaciones menores si se compara con los propios cultivos.

Derivado del impacto en el cultivo platanero, la situación obligó a la firma a suspender la cuota de exportación hacia Estados Unidos, debido a las afectaciones de hasta el 80% del área vegetal de sus plantaciones. La incapacidad de exportar se produjo en 2020 y se extenderá durante 2021, debido a las tareas de recuperación de las plantaciones y siembra de áreas perdidas. "Tuvimos áreas que fueron pérdidas del 100%", explicó Contreras.

En el caso de la palma de aceite, los costos de daños de las lluvias incluyeron la reparación de maquinaria y hacerse cargo de mover vía terrestre unas 2 mil toneladas de la fruta a 120 kilómetros de Jalapa a otra planta. Con respecto a las plantaciones de la palma aceitera, Ponce dijo, "es un cultivo muy fuerte". Para el caso del sector platanero, fue el propio cultivo el de mayor afectación y esto provocó la suspensión de exportaciones.

Para el sector agrícola del sureste mexicano, una de las prioridades de inversión pública de cara a mitigar la situación es infraestructura. En opinión de Ponce, el apoyo del Gobierno tendría que orientarse a mejorar la infraestructura para evitar o minimizar este tipo de eventos naturales. "Alguien que va a invertir aquí se la piensa dos veces", agrega el gerente de planta de Oleopalma. El cuidado del sector agroindustrial resulta fundamental para la economía de las regiones que tienen una gran parte de los ingresos proveniente de los cultivos. Una adecuada inversión en la infraestructura de la región, podría afectar de forma positiva las inversiones futuras.

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