Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: Pemex
México enviará un millón de barriles de petróleo a Japón para reforzar el suministro energético del país asiático ante las interrupciones provocadas por la guerra en Irán. El cargamento será el primero de crudo mexicano recibido por Japón desde el inicio del conflicto en Medio Oriente.
La embarcación tiene previsto llegar este viernes 17 de julio a territorio japonés, según información del Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) de Japón. El hidrocarburo abastecerá las refinerías de Cosmo Oil, filial de Cosmo Energy, ubicadas en Yokkaichi y Chiba.
El documento del METI indica que "el cargamento será transportado en un buque con un millón de barriles de petróleo mexicano". Las instalaciones receptoras cuentan con sistemas de coquización y desulfuración para procesar crudos pesados y con alto contenido de azufre, como el tipo Maya producido en México.
El acuerdo surgió después de una llamada entre la presidenta Claudia Sheinbaum y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, realizada la noche del 20 de abril. Ambas abordaron los riesgos energéticos derivados del cierre del estrecho de Ormuz, una ruta esencial para el transporte internacional de hidrocarburos.
Japón decidió ampliar temporalmente sus fuentes de abastecimiento ante el posible desabasto causado por el bloqueo. Sheinbaum confirmó que Pemex exportará el petróleo mediante PMI Comercio Internacional, empresa responsable de colocar el crudo mexicano en mercados de América, Europa, India, Oriente y otras regiones.
Sheinbaum situó la producción nacional en alrededor de 1.8 millones de barriles diarios y calculó que 1.4 millones se procesan en refinerías mexicanas. Bajo esa estimación, entre 400 mil y 500 mil barriles quedarían disponibles cada día para mercados internacionales. El cargamento destinado a Japón equivale a cerca del 61% de ese volumen diario y reduce temporalmente el petróleo disponible para las exportaciones regulares y el sistema nacional de refinación.
El buque petrolero con destino a Japón zarpó en la primera semana de junio. El petrolero tuvo que modificar su ruta y rodear África por el cabo de Buena Esperanza para evitar el conflicto armado y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Ese desvío agregó entre 10 y 15 días al tiempo habitual de navegación.
Los costos del transporte también aumentaron. El flete de los supertanqueros y las primas de seguros contra riesgos de guerra registraron incrementos estimados de entre 20% y 30% frente a las tarifas internacionales estándar.
El envío retoma una relación comercial que duró desde la década de 1980 hasta los primeros años de los 2000, cuando Japón compraba petróleo mexicano de manera regular. A partir de 2004, el yacimiento insignia de México, Cantarell, comenzó una declinación natural acelerada. La producción nacional total cayó de su pico histórico de 3.4 millones de barriles diarios en 2004 a promediar menos de la mitad en las décadas siguientes.
Por su parte, Japón optimizó su logística de suministro y consolidó contratos masivos con países del Golfo Pérsico (como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos) a partir de los años 90. El tiempo de tránsito desde el Medio Oriente hacia Japón era significativamente menor (alrededor de 20 días) y no requería pasos interoceánicos complejos, lo que abarató los costos de flete por barril en comparación con el crudo mexicano.
Sin embargo, a raíz de la guerra entre Irán y Estados Unidos en el estrecho de Ormuz, Japón se vio seriamente afectado, exponiendo su extrema vulnerabilidad ante choques geopolíticos.
Antes del estallido del conflicto, Japón importaba un 95% de su petróleo desde Medio Oriente, y el 70% de todo su suministro total debía transitar obligatoriamente por el estrecho de Ormuz. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y el subsecuente bloqueo de Ormuz por parte del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), el tráfico de buques afiliados a Japón casi se detuvo por completo (solo 5 buques cruzaron entre marzo y mayo).