A 96 años del golpe de 1930, el precedente que cambió la historia política argentina

 06-09-2026
Martín Olivera
   
Portada | Argentina
Foto: Archivo Nacional de la Memoria

Foto: Archivo Nacional de la Memoria

Este domingo 6 de septiembre se cumplen 96 años de una jornada que alteró para siempre la historia institucional de Argentina. Aquella mañana de 1930, una columna militar encabezada por José Félix Uriburu avanzó sobre Buenos Aires y terminó con el gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen.

Fue la primera interrupción exitosa del orden democrático argentino y abrió una etapa donde las Fuerzas Armadas comenzaron a intervenir como árbitro político recurrente. Mucho antes de la dictadura iniciada en 1976, el país ya había atravesado una ruptura que redefinió sus reglas de poder.

Cómo se gestó el golpe

El quiebre no surgió de un solo factor, sino de una combinación de crisis económica, desgaste político, conspiración militar y fuerte confrontación pública. La Gran Depresión de 1929 golpeó las exportaciones argentinas, redujo ingresos, debilitó salarios y profundizó el malestar social contra un gobierno ya cuestionado.

Yrigoyen, de 78 años y con problemas de salud, enfrentaba además divisiones dentro de la Unión Cívica Radical y una oposición cada vez más coordinada. En ese clima crecieron las reuniones entre militares, conservadores, nacionalistas y dirigentes civiles que buscaban desplazar al presidente mediante una salida de fuerza.

Uriburu defendía una transformación autoritaria y corporativa, mientras Agustín Pedro Justo prefería un gobierno provisional que reorganizara el sistema político con restricciones electorales. También influyeron campañas periodísticas, movilizaciones opositoras, conflictos callejeros y una narrativa que presentaba al Ejército como garante del orden ante el supuesto desgobierno.

El 6 de septiembre, Uriburu salió del Colegio Militar con cadetes y efectivos que marcharon hacia el centro de Buenos Aires. Durante el avance hubo disparos, muertos y confusión, mientras el gobierno interino de Enrique Martínez mostraba escasa capacidad para organizar una resistencia.

Archivo Nacional de la Memoria

Archivo Nacional de la Memoria

Horas después, Martínez renunció ante Uriburu y Yrigoyen formalizó su dimisión desde La Plata, donde había buscado apoyo de fuerzas leales. Con esa caída terminó una experiencia democrática iniciada bajo la expansión del sufragio y comenzó un nuevo ciclo político.

Un precedente que cambió la democracia argentina

Uriburu asumió como presidente de facto y su gobierno disolvió el Congreso, intervino provincias y universidades, restringió actividades políticas y sindicales e impuso censura. La represión alcanzó a radicales yrigoyenistas, comunistas, anarquistas, estudiantes y dirigentes sindicales, mientras la ley marcial habilitó mecanismos excepcionales contra opositores.

El golpe también inauguró la llamada Década Infame, caracterizada por fraude electoral, corrupción estatal, restricciones políticas y el regreso de sectores conservadores al control gubernamental. Ese precedente resultó decisivo porque demostró que un gobierno elegido podía ser desplazado mediante las armas sin cerrar inmediatamente el funcionamiento del Estado.

La comparación con 1976 exige distinguir escalas, métodos y contextos, porque la última dictadura desarrolló un sistema represivo mucho más amplio y sistemático. Sin embargo, 1930 estableció una ruptura fundamental: desde entonces, los golpes militares dejaron de ser una posibilidad teórica y se convirtieron en una herramienta recurrente.

Por eso, el 6 de septiembre permanece como una fecha decisiva para comprender la fragilidad democrática argentina durante buena parte del siglo XX. La jornada abrió un precedente institucional que condicionó profundamente la relación entre política, fuerzas armadas y poder.


DESCARGA LA NOTA  SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS