Argentina desafía el mapa global del GLP y apunta al top cinco

 15-09-2026
Martín Olivera
   
Portada | Argentina
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Con una producción energética en expansión, Argentina busca transformar el crecimiento de Vaca Muerta en una plataforma capaz de competir por nuevos mercados. El salto dependerá de convertir mayores volúmenes de gas en capacidad real para procesar, transportar y embarcar gas licuado de petróleo (GLP) hacia compradores externos.

Si los proyectos previstos avanzan, la producción podría alcanzar 8 millones de toneladas anuales hacia 2040 y ubicar al país entre los cinco mayores exportadores. Actualmente, ocupa el puesto 14 entre los exportadores de GLP y parte desde una escala menor frente a los grandes jugadores del mercado.

Estados Unidos lidera hoy las exportaciones globales, mientras Arabia Saudita, China, Rusia y Canadá integran el grupo que concentra gran parte de la producción mundial. La oportunidad argentina aparece en un contexto de oferta ajustada, demanda asiática creciente y compradores interesados en diversificar proveedores.

Vaca Muerta necesita infraestructura para transformar producción en exportaciones

La expansión productiva requiere mucho más que extraer mayores volúmenes de gas y petróleo no convencional del subsuelo patagónico. Propano y butano surgen del procesamiento del gas natural, por lo que ampliar esa cadena resulta indispensable para sostener exportaciones mayores.

Compañía Mega prevé elevar su capacidad diaria de procesamiento desde 4.800 hasta 7.200 toneladas mediante un programa de inversiones que podría alcanzar US$650 millones. Transportadora de Gas del Sur, por su parte, impulsa un desarrollo superior a US$3.000 millones entre Tratayén, General Cerri y Bahía Blanca.

Ese proyecto podría aportar alrededor de 2,4 millones de toneladas anuales de GLP comercial cuando opere plenamente. Un tercer eje estaría vinculado con los proyectos de gas natural licuado en Río Negro, capaces de generar otro polo exportador de propano y butano.

La expansión también exige ductos, almacenamiento, terminales portuarias y capacidad logística para conectar la producción con compradores regionales y asiáticos. India ya comenzó a recibir cargamentos argentinos, mientras Brasil sigue siendo uno de los principales destinos regionales para este combustible.

Más exportaciones pueden cambiar el peso energético de la economía argentina

En 2025, Argentina produjo alrededor de 3 millones de toneladas de GLP y exportó aproximadamente 1,6 millones, por unos US$700 millones. Las proyecciones sectoriales estiman que las ventas externas podrían superar US$2.000 millones anuales desde 2030 si aumenta la producción disponible para exportación.

Un mayor volumen exportador aportaría más divisas, reforzaría el peso de la energía en las ventas externas y estimularía inversiones en infraestructura, transporte y procesamiento. El proyecto de líquidos de Transportadora de Gas del Sur, por ejemplo, proyecta 4.000 empleos directos y 15.000 indirectos durante su desarrollo.

El desafío será crecer sin comprometer el abastecimiento interno, donde millones de hogares todavía dependen del GLP para cocinar y calefaccionarse. Por eso, la posibilidad de entrar al top cinco mundial depende de producir más y convertir infraestructura anunciada en capacidad exportadora efectiva.

Si alcanza esa escala, Argentina pasaría de ser un proveedor regional relevante a competir por compradores junto a los grandes actores del mercado. También ganaría una nueva fuente estructural de ingresos externos en un sector donde Asia concentra buena parte del crecimiento de la demanda.


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