Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
En la antesala de otro duelo mundialista, Argentina e Inglaterra retoman una historia atravesada por fútbol, monarquía y tensiones diplomáticas. El partido del miércoles 15 de julio recupera uno de los episodios más controvertidos del Mundial de 1966.
Antonio Rattín, protagonista de aquella jornada en Wembley, murió el sábado 11 de julio de 2026, a los 89 años. Su fallecimiento reactivó el recuerdo de una protesta vinculada con la bandera británica y la alfombra reservada para la reina Isabel II.
El episodio ocurrió el 23 de julio de 1966, durante los cuartos de final disputados ante más de 90 mil espectadores. Inglaterra organizaba el torneo y enfrentaba al seleccionado argentino en el estadio de Wembley.
A los 35 minutos del primer tiempo, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó verbalmente al capitán argentino. Las tarjetas amarillas y rojas todavía no existían, por lo cual las sanciones se comunicaban mediante palabras o gestos.
Rattín aseguró posteriormente que había solicitado un intérprete para conocer las razones de las decisiones arbitrales. Kreitlein no hablaba español, mientras el jugador argentino tampoco comprendía alemán, situación que prolongó la discusión sobre el campo.
"Yo veía que cobraba todo a favor de Inglaterra este señor alemán", recordó Rattín durante una entrevista publicada por LA NACION en 2016. También afirmó que mostró su brazalete de capitán y pidió explicaciones durante varios minutos.Luego de confirmarse la expulsión, Rattín caminó hacia el costado del campo y permaneció cerca de la alfombra roja del palco real. Posteriormente, sostuvo que se había sentado allí para continuar observando el encuentro antes de dirigirse hacia los vestuarios.
Durante su salida, el capitán argentino retorció un banderín de córner que llevaba la bandera británica. Ese gesto provocó nuevas reacciones del público y convirtió la retirada en una imagen ampliamente recordada.
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Algunas investigaciones periodísticas posteriores cuestionaron algunos detalles narrados por Rattín, especialmente su afirmación sobre haberse sentado en la alfombra. Las imágenes disponibles sí registraron su prolongada protesta y el contacto con el banderín británico.
Inglaterra ganó 1-0 con un gol de Geoff Hurst y posteriormente conquistó su único campeonato mundial masculino. Aquel partido también expuso las dificultades para comunicar sanciones entre árbitros y jugadores de diferentes idiomas.
El exárbitro inglés Ken Aston propuso después utilizar tarjetas amarillas y rojas, inspiradas en los colores del semáforo. La Federación Internacional de Fútbol Asociación incorporó el sistema durante el Mundial de México 1970.
La guerra de 1982 por las islas Malvinas, denominadas Falkland Islands por Reino Unido, agregó una dimensión política posterior. Desde entonces, algunos encuentros futbolísticos quedaron asociados con una disputa de soberanía que permanece abierta entre ambos gobiernos.
El cruce del Mundial de México 1986 reforzó esa vinculación histórica cuatro años después del conflicto armado. Argentina ganó entonces por 2-1, durante un encuentro marcado por los dos goles más recordados de Diego Maradona.
Casi seis décadas después de Wembley, ambas selecciones volverán a enfrentarse mientras esas referencias permanecen dentro de la memoria colectiva.