
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Un salto productivo coloca a Argentina cerca del segundo puesto mundial en litio, con una proyección que la ubicaría solo detrás de Australia. El avance combina nuevos proyectos, más capacidad en salares y mayor demanda de carbonato grado batería.
En 2025, la Cámara Argentina de Empresas Mineras registró 116000 toneladas de carbonato de litio equivalente. Esa unidad, conocida como LCE, permite comparar la producción global del mineral usado en baterías recargables.
Por qué crece la producción
Las nuevas inversiones mineras explican parte del crecimiento previsto para la producción argentina de litio. También inciden las ampliaciones de capacidad, el procesamiento químico y la disponibilidad de salares con recursos de clase mundial.
El precio internacional acompañó ese escenario tras una recuperación observada entre fines de 2025 y abril de 2026. La tonelada pasó de menos de USD 11000 a cerca de USD 18000.
Los fabricantes de baterías para vehículos eléctricos sostienen una porción central de la demanda de litio. También crece el uso en sistemas estacionarios de almacenamiento energético, necesarios para respaldar redes con generación intermitente.
China conserva un rol clave como comprador del litio argentino y como fabricante de baterías. Esa relación conecta los salares sudamericanos con cadenas industriales asiáticas, automotrices eléctricas y proyectos globales de almacenamiento.
Qué países superaría Argentina
Las proyecciones de Rystad Energy ubican a Argentina por encima de Chile en 2029. Luego, el país superaría a China en 2031 y quedaría como segundo productor mundial, detrás de Australia.
Chile sería el primer país desplazado por la expansión argentina, según esa estimación de la consultora. El cambio reflejaría una mayor velocidad de crecimiento en proyectos, capacidad instalada y procesamiento de carbonato de litio equivalente.
Por debajo en producción primaria quedaría China, aunque mantendría una posición dominante en componentes, celdas y baterías. Esa diferencia muestra una separación entre extracción minera, procesamiento químico e industrialización tecnológica.
Australia conservaría el primer lugar por su escala minera y su capacidad instalada en la cadena del litio. El ascenso argentino modificaría la distribución de la oferta entre los principales productores de un mercado concentrado.
Cómo impacta en el país
Mayores volúmenes exportables pueden ampliar el ingreso de divisas y fortalecer proveedores vinculados a la minería. Transporte, energía, servicios técnicos, construcción e infraestructura regional aparecen entre las actividades ligadas al crecimiento del sector.
La expansión también exige caminos, electricidad, agua industrial, puertos y reglas operativas estables. Esos factores resultan necesarios para sostener proyectos de largo plazo y cumplir contratos con compradores internacionales.
El debate sectorial incluye si Argentina debe concentrarse en litio procesado o avanzar hacia baterías. Rystad Energy plantea que el país cuenta con ventajas claras en carbonato e hidróxido, antes que en fabricación completa.
Los desarrollos tecnológicos locales muestran alternativas en electrodos y componentes, aunque la escala industrial sigue concentrada en Asia. Por ahora, el avance argentino se apoya principalmente en extracción, procesamiento químico y expansión exportadora.
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