Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Ante vencimientos en dólares concentrados en los próximos 18 meses, Argentina presentó un programa financiero para cubrir pagos de deuda sin emitir afuera de inmediato. La hoja de ruta combina financiamiento local, organismos multilaterales y reservas, mientras el país espera mejores condiciones de tasas y riesgo país.
En conferencia de prensa, el ministro de Economía, Luis Caputo, resumió esa postura con una definición central: "Salir a los mercados es una opción, no un objetivo". El mensaje coloca la deuda soberana en el centro del programa económico y evita presentar el crédito internacional como requisito inmediato.
Para lo que resta de 2026, el programa financiero identifica necesidades por USD 19.200 millones y fuentes de financiamiento por USD 22.900 millones. Esa diferencia genera un margen de USD 3.700 millones, según detalló el secretario de Finanzas, Federico Furiase. El esquema busca cubrir pagos en dólares sin establecer una colocación obligatoria en los mercados internacionales.
Dentro de las fuentes previstas aparecen compras de divisas al Banco Central de la República Argentina por USD 6.700 millones. También figuran emisiones locales por USD 6.000 millones, desembolsos del Fondo Monetario Internacional por USD 1.900 millones y privatizaciones por USD 800 millones.
Los préstamos con garantías de organismos internacionales suman USD 4.000 millones dentro del programa de 2026. Ese bloque incluye garantías del Banco Mundial por USD 2.000 millones, financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo y otra negociación por USD 1.000 millones.
Para 2027, el equipo económico proyecta necesidades financieras por USD 24.900 millones y fuentes por el mismo monto. Ese cálculo parte del margen previsto para 2026 e incorpora compras de divisas al Banco Central por USD 4.900 millones. También incluye desembolsos del Fondo Monetario Internacional, organismos multilaterales, emisiones locales, privatizaciones y otras fuentes de financiamiento.
El efecto buscado es disminuir el costo de refinanciar deuda y limitar presiones sobre las reservas internacionales. Caputo explicó el criterio de costos con una comparación sobre tasas de financiamiento soberano. "La tasa a la que se financia el país hace mucha diferencia; no es lo mismo al 6% a 10 años que si lo hubiéramos hecho al 12,5% en esa época", sostuvo.A nivel operativo, el plan intenta ordenar el calendario de deuda y reducir la incertidumbre sobre los pagos en moneda extranjera. Para acreedores e inversores, el punto central será la capacidad de sostener fuentes de financiamiento sin elevar el costo de la deuda. Para hogares y empresas, el canal de transmisión sería indirecto, mediante tasas, acceso a divisas y estabilidad financiera.
El programa deja la emisión externa como alternativa sujeta a condiciones de mercado, mientras concentra los pagos en fuentes ya enumeradas. También excluye del cálculo central el swap con Estados Unidos, que Caputo mencionó como una herramienta a conversar nuevamente si fuera necesaria.