Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: x @Tiempo_AMBA
Un destello verde atravesó la noche y convirtió el cielo de Buenos Aires en una escena inesperada. El destello verdoso, registrado por cámaras y teléfonos, fue suficiente para transformar una escena cotidiana en un fenómeno astronómico visible desde zonas urbanas.
El episodio ocurrió el lunes 27 de abril por la noche, alrededor de las 22:51, en Buenos Aires y áreas cercanas al Río de la Plata. También hubo reportes desde Montevideo, Uruguay, donde usuarios compartieron videos de una luz rápida que cruzó el firmamento.
Los registros mostraron una especie de "bola de fuego" desplazándose a gran velocidad antes de desaparecer en la atmósfera. Su brillo llamó la atención porque pudo observarse incluso en ciudades con alta contaminación lumínica, donde muchos meteoros pequeños pasan desapercibidos.
Especialistas identifican este tipo de fenómeno como un meteoro extremadamente brillante, conocido como bólido. Ocurre cuando un fragmento de roca o metal del espacio ingresa en la atmósfera terrestre y comienza a calentarse por fricción.
Un bólido se produce cuando un meteoroide entra en contacto con la atmósfera a velocidades muy elevadas. Estos objetos pueden superar los 40.000 kilómetros por hora, lo cual genera una fuerte compresión del aire a su alrededor.
La luminosidad visible desde la superficie no proviene de una combustión común, sino del calentamiento extremo generado durante el ingreso atmosférico. Ese proceso provoca que el fragmento brille, se fragmente o termine desintegrándose antes de alcanzar el suelo.
El color verdoso observado en algunos videos puede relacionarse con la composición química del objeto y del aire atravesado. Distintos elementos presentes en el meteoroide pueden producir tonos verdes, amarillos, violetas o naranjas durante el recorrido.
A diferencia de una estrella fugaz común, un bólido muestra un brillo mucho más intenso y puede iluminar el cielo durante segundos. También puede dejar una estela visible o presentar aumentos repentinos de luminosidad antes de desaparecer.
La mayoría de estos objetos se consume por completo en la atmósfera y no representa peligro para la población. La atmósfera terrestre actúa como un escudo natural, porque reduce o elimina muchos fragmentos pequeños antes del impacto.
El riesgo aumenta cuando el objeto tiene mayor tamaño, conserva masa durante el descenso o produce una explosión en el aire. Estos eventos son menos frecuentes y requieren evaluación específica mediante registros visuales, sonidos, trayectorias y posibles restos.
Para el fenómeno visto sobre Buenos Aires y Uruguay, no se informaron daños ni restos confirmados en zonas habitadas. La información disponible apunta a un fenómeno breve, brillante y visible, pero sin consecuencias materiales registradas.
Si un fragmento sobrevive al paso por la atmósfera y llega a la superficie, recibe el nombre de meteorito. Esa diferencia permite distinguir entre meteoroide, meteoro, bólido y meteorito según cada etapa del fenómeno.