Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Tren Solar Web oficial
En el extremo norte argentino, una antigua vía ferroviaria volvió a recibir pasajeros con una tecnología poco habitual para la región. Desde junio de 2024, el Tren Solar de la Quebrada recorre 42 kilómetros de la Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Desde estas vías recuperadas, el tren conecta Volcán, Tumbaya, Purmamarca, Maimará y Tilcara en el antiguo ramal C del Ferrocarril Belgrano. Las vías habían permanecido abandonadas durante tres décadas, hasta que un programa de recuperación iniciado en 2017 permitió restablecer el transporte ferroviario de pasajeros.
A diferencia de otros trenes eléctricos, la formación no necesita catenarias, cables aéreos ni motores alimentados con combustibles fósiles. Tampoco lleva paneles fotovoltaicos sobre los vagones, pese a que su nombre y su fuente energética están directamente vinculados con la energía solar.
Cada formación incorpora seis baterías de litio instaladas sobre el techo, con una autonomía estimada de entre 100 y 120 kilómetros. Esa capacidad supera ampliamente los 42 kilómetros del trayecto actual y permite operar sin una alimentación eléctrica continua instalada junto a las vías.
Las baterías se recargan en las estaciones terminales mediante equipos conectados a la red eléctrica de la provincia de Jujuy. Gran parte de esa red recibe energía del parque solar de Caucharí, ubicado en Susques, a más de 4.200 metros sobre el nivel del mar.
El sistema también aprovecha el frenado regenerativo, una tecnología que transforma parte de la energía del movimiento en electricidad durante las desaceleraciones. Esa electricidad vuelve a almacenarse en las baterías, mientras los puntos de carga rápida de Volcán y Purmamarca permiten reponer energía durante la operación.
Un tercer punto de carga está proyectado para Tilcara, mientras la provincia prevé ampliar la infraestructura energética asociada al servicio. Las dos duplas disponibles circulan en sentidos alternados, con frecuencias aproximadas de entre 40 y 45 minutos en cada estación.
Cada vagón puede transportar 70 pasajeros y dispone de grandes ventanales, techo de vidrio, pantallas informativas y cargadores para teléfonos móviles. Aunque la velocidad técnica máxima ronda entre 60 y 70 kilómetros por hora, el servicio circula más lentamente por su orientación turística.
El sistema de pasajes utiliza una modalidad flexible que permite subir y bajar varias veces durante una misma jornada. Con un boleto válido entre las 8:00 y las 20:00, los pasajeros pueden detenerse en distintas estaciones y continuar después su recorrido.
Desde su lanzamiento comercial, más de 90.000 personas utilizaron el Tren Solar de la Quebrada para recorrer este corredor andino. La recuperación ferroviaria contempla un objetivo mayor: rehabilitar unos 300 kilómetros entre San Salvador de Jujuy y La Quiaca, cerca de la frontera con Bolivia.