Científicos argentinos usan un virus para anticipar riesgos en trasplantes renales

 19-08-2026
Martín Olivera
   
Portada | Argentina
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Un virus que normalmente pasa inadvertido en el organismo podría convertirse en una señal útil para vigilar uno de los mayores riesgos después de un trasplante renal. Investigadores argentinos comprobaron que medir el Torque Teno Virus junto con datos clínicos mejora la capacidad de anticipar rechazo e infecciones.

El estudio, publicado en Journal of Clinical Virology, siguió durante tres años a 130 adultos trasplantados en el Hospital Universitario CEMIC de Buenos Aires. Entre noviembre de 2018 y febrero de 2022, el equipo analizó 871 muestras de sangre tomadas antes y después de las cirugías.

Antes del trasplante, el 81,2% de los pacientes tenía el virus detectable, proporción que aumentó al 97,6% durante el tercer mes posterior. Estos cambios resultan relevantes porque la cantidad de TTV en sangre varía con el grado de actividad del sistema inmunológico.

Un virus como señal del equilibrio inmunológico

El Torque Teno Virus está presente en gran parte de la población y no tiene una enfermedad asociada conocida. Su utilidad potencial surge porque niveles bajos suelen acompañar una respuesta inmune más activa, mientras niveles altos aparecen con mayor inmunosupresión.

Mantener ese balance resulta clave después de un trasplante, porque poca inmunosupresión favorece el rechazo y demasiada aumenta el riesgo de infecciones. Por eso, los médicos necesitan ajustar la medicación con precisión sin dejar al paciente expuesto a cualquiera de esas dos complicaciones.

Los modelos basados únicamente en la carga viral tuvieron una capacidad predictiva limitada, especialmente al intentar identificar qué pacientes desarrollarían rechazo. Cuando los investigadores incorporaron variables clínicas, la precisión mejoró y permitió reconocer con mayor confianza a quienes presentaban bajo riesgo.

En ese modelo combinado, el valor predictivo negativo alcanzó 97,7% para rechazo y 94,3% para infecciones, según los resultados reportados. Esto indica que una clasificación de bajo riesgo coincidió, en la mayoría de los casos, con pacientes que posteriormente no desarrollaron esas complicaciones.

Qué podría cambiar en el seguimiento de los trasplantes

Dicho hallazgo podría añadir una herramienta menos invasiva al seguimiento actual, que incluye controles de fármacos inmunosupresores y, cuando corresponde, biopsias renales. También podría ayudar a decidir qué pacientes necesitan vigilancia más estrecha y cuáles podrían evitar intervenciones innecesarias durante el seguimiento posterior.

Los investigadores sostienen que predecir estas complicaciones permitiría ajustar la inmunosupresión de forma más personalizada antes de que aparezcan rechazo o infecciones. Sin embargo, la evidencia todavía proviene de un solo centro y requiere validación adicional antes de incorporarse a guías clínicas.

Europa prepara un ensayo multicéntrico en siete países para evaluar el TTV como biomarcador y estudiar ajustes personalizados de la inmunomodulación. Si esos estudios confirman su utilidad, la medición viral podría incorporarse al control periódico de trasplantados junto con creatinina y niveles de tacrólimus.




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