Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Un viaje aparentemente regular puede ocultar señales de explotación cuando una persona se mueve bajo engaño, amenaza o control de terceros. El nuevo esquema obliga al personal aeroportuario a mirar más allá del pasaje, el equipaje y la documentación.
En Argentina, la Resolución 468/2026 del Ministerio de Seguridad Nacional formalizó un protocolo para detectar trata de personas en aeropuertos. La medida, publicada este lunes, reemplaza el procedimiento vigente desde 2018 y actualiza la actuación policial frente a redes criminales.
La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) deberá aplicar pautas obligatorias para identificar posibles víctimas y activar intervenciones tempranas. También se designarán oficiales referentes especializados en cada unidad preventiva y compleja de la fuerza.
Ante posibles alertas, el personal deberá observar engaños, coacción, traslados forzados, ofertas laborales falsas y retención documental. La actuación incluirá procedimientos para proteger a posibles víctimas antes, durante o después de un embarque sospechoso.
Cuando aparezca una alerta, la intervención deberá priorizar urgencia, confidencialidad, respeto y evaluación continua del riesgo. El protocolo también exige evitar la revictimización y resguardar la identidad de las personas afectadas durante todo el procedimiento.
Parte de los anexos tendrá carácter reservado para proteger procedimientos, oficiales asignados y criterios vinculados con investigaciones. Ese resguardo apunta a preservar causas activas y reducir riesgos para víctimas, testigos y personal interviniente.
La Dirección Nacional de Investigaciones de Delitos de Trata y Contra la Integridad Sexual supervisará la aplicación del protocolo. Ese organismo deberá monitorear su uso, promover actualizaciones y coordinar mesas de trabajo cuando cambien las modalidades criminales.
Captar, trasladar, recibir o acoger personas con fines de explotación constituye trata, dentro de un país o hacia otro destino. Puede derivar en explotación sexual, trabajo forzoso, esclavitud, matrimonio forzado, extracción ilegal de órganos o material de abuso sexual infantil.
El Reporte Global 2024 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito registró un aumento del 25% en víctimas detectadas durante 2022 frente a 2019. También informó un alza del 47% en víctimas detectadas por trabajo forzoso entre 2019 y 2022.
Las mujeres y niñas siguen entre los grupos más afectados, especialmente mediante promesas laborales falsas o vínculos de confianza. Los menores migrantes no acompañados presentan mayor exposición cuando viajan sin redes familiares, documentación clara o acompañamiento verificable.
En los aeropuertos rigen controles de seguridad, documentación y circulación, aunque pueden usarse rutas comerciales para traslados encubiertos. El riesgo surge cuando los tratantes usan rutas comerciales y presentan traslados como viajes regulares.
Por esa razón, la detección depende de personal capaz de identificar conductas, silencios, acompañamientos o respuestas inconsistentes. Los organismos de aviación y seguridad sostienen que tripulaciones, agentes y trabajadores aeroportuarios pueden aportar alertas tempranas cuando reciben capacitación.