Menos desempleo, más empleo en negro: la paradoja de la Argentina de Milei

 22-12-2025
Martín Olivera
   
Portada | Argentina
Foto: Casa Rosada

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Durante el tercer trimestre de 2025, la tasa de desocupación en Argentina se redujo al 6,6%, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Sin embargo, ese descenso no reflejó una mejora estructural en el empleo, sino un incremento en el trabajo informal, particularmente entre cuentapropistas sin registrar.

La informalidad alcanzó al 43,3% del total de ocupados, uno de los niveles más altos en los últimos años. La Encuesta Permanente de Hogares reveló que la mayoría de los nuevos empleos creados en el último año corresponde a personas que trabajan por cuenta propia sin inscripción fiscal ni aportes previsionales. En los principales aglomerados urbanos, este segmento alcanzó los 2,2 millones de personas.

El cuentapropismo informal comprende actividades como servicios domésticos no declarados, oficios sin facturación, feriantes o venta ambulante, que generan ingresos pero operan fuera del sistema de protección laboral. Este tipo de inserción explica en gran medida la reducción en el desempleo, aunque sin aportar estabilidad ni acceso a derechos básicos como cobertura médica o jubilación.

A diferencia de otros segmentos, el empleo asalariado formal en el sector privado muestra señales de estancamiento. El trabajo en relación de dependencia con aportes creció apenas 1,2% en un año, mientras que los asalariados no registrados representan más de un tercio del total. El empleo en la industria, un sector históricamente vinculado al trabajo registrado, también mostró retrocesos, con una pérdida acumulada superior a los 21.000 puestos en los primeros nueve meses de 2025, según datos sectoriales.

La Ley Bases, aprobada a mediados de 2024, incluyó cambios normativos orientados a facilitar la contratación, como la extensión del período de prueba y la reducción de sanciones por empleo no registrado. Pese a estas modificaciones, la creación de empleo formal sigue siendo limitada. En febrero de 2026, el Congreso debatirá una nueva propuesta de reforma laboral que busca reducir los costos laborales y simplificar el régimen de contrataciones.

El análisis de la evolución del empleo también muestra un impacto desigual según el tipo de inserción y el grupo etario. Estudios académicos indican que alrededor del 67% de los jóvenes de entre 16 y 24 años trabajan en condiciones informales. Las tasas de informalidad se incrementan en los tramos de menor nivel educativo y entre quienes acceden al mercado laboral sin experiencia previa.

La precarización también se asocia a la pobreza: cuatro de cada diez trabajadores informales se encuentran por debajo de la línea de pobreza, mientras que ese valor desciende significativamente entre quienes cuentan con empleo formal. Esto evidencia que tener un trabajo no garantiza ingresos suficientes ni estabilidad económica cuando se realiza por fuera del sistema.




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