Qué datos clave aportó el satélite argentino Atenea a la misión Artemis II

 06-04-2026
Martín Olivera
   
Portada | Argentina
Foto: Universidad de La Plata

Foto: Universidad de La Plata

El microsatélite argentino Atenea completó su misión en Artemis II tras operar durante 20 horas en espacio profundo y transmitir datos clave sobre radiación, navegación y sistemas electrónicos. La operación aportó información inédita en condiciones extremas, en un entorno caracterizado por alta radiación, grandes distancias y limitaciones en las comunicaciones. Estos resultados se incorporan al desarrollo de futuras misiones internacionales.

La misión concluyó el 2 de abril a las 20:42 horas, cuando el satélite completó su ciclo operativo tras cumplir las tareas previstas. Durante ese periodo, logró establecer comunicación con estaciones terrestres en Córdoba y Tierra del Fuego, que trabajaron de forma coordinada con equipos internacionales dentro del programa Artemis. Esta interacción permitió validar el funcionamiento del sistema en un esquema global de seguimiento.

Desde la Comisión Nacional de Actividades Espaciales confirmaron que "El trabajo de Atenea finalizó con éxito", tras completar las tareas programadas en condiciones de espacio profundo. La transmisión de datos se realizó sin inconvenientes, lo que permitió comprobar el desempeño del satélite en un entorno real de misión y asegurar la calidad de la información enviada.

El despliegue del cubesat ocurrió horas después del lanzamiento de Artemis II, cuando inició una secuencia autónoma de activación, estabilización y operación. La primera señal fue captada a más de 40.000 kilómetros de distancia, lo que marcó el inicio de las pruebas en un escenario de gran exigencia técnica. Con el avance de la misión, las comunicaciones superaron los 70.000 kilómetros.

Gracias a ese alcance, fue posible establecer un récord para la tecnología espacial argentina y ensayar enlaces en condiciones poco habituales para desarrollos nacionales. Las pruebas realizadas en ese rango de distancia aportaron información relevante sobre el comportamiento de los sistemas en trayectorias alejadas de la órbita terrestre convencional.

Entre los principales datos obtenidos, el satélite registró niveles de radiación en distintas trayectorias fuera de la órbita terrestre. Estas mediciones permiten analizar cómo impacta el entorno espacial sobre los sistemas electrónicos, un factor determinante para misiones que operan a mayor distancia de la Tierra. La información recolectada se utilizará para ajustar diseños y mejorar la resistencia de los equipos.

Atenea también evaluó el comportamiento de componentes electrónicos sometidos a radiación intensa, lo que aporta datos relevantes sobre su desempeño en condiciones de alta exigencia. Este tipo de pruebas permite anticipar posibles fallas, validar materiales y optimizar configuraciones técnicas en futuras misiones.

Las pruebas incluyeron la validación de comunicaciones de largo alcance y el análisis de señales de navegación en altitudes superiores a las utilizadas por sistemas como GPS, GLONASS y Galileo. Estos ensayos amplían el conocimiento sobre el funcionamiento de sistemas de posicionamiento en escenarios donde las condiciones difieren de las habituales.

En la operación, los equipos técnicos realizaron seguimiento continuo, recepción de telemetría y control remoto del satélite en tiempo real. Esta dinámica permitió gestionar información desde largas distancias y ensayar capacidades operativas en un entorno complejo, donde la precisión en la transmisión resulta fundamental para el éxito de la misión.

Según la CONAE, "los datos recolectados serán clave para el desarrollo de futuras misiones con mayor complejidad técnica". La información obtenida permitirá optimizar sistemas destinados a exploración lunar y de espacio profundo, en un contexto donde la confiabilidad tecnológica es un requisito central.




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