
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
El debate sobre el dinero que emite un país entró en una fase decisiva en Argentina. Javier Milei quiere modificar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina para limitar su asistencia al Tesoro Nacional. El cambio abriría una discusión sobre inflación, déficit fiscal y autonomía monetaria en una economía observada por inversores y organismos financieros.
Milei anunció que el Gobierno enviará al Congreso un proyecto para modificar esa norma y limitar la emisión monetaria. Como se trata de una ley nacional, cualquier cambio necesitará apoyo legislativo antes de entrar en vigencia. En este debate, el Tesoro Nacional refiere al área del Estado que administra ingresos, pagos y necesidades de financiamiento.
Qué regula la Carta Orgánica
La Carta Orgánica funciona como el estatuto legal del Banco Central de la República Argentina, conocido por la sigla BCRA. El propio banco la define como la ley que fija sus principios, finalidad, funciones y facultades principales. La norma también determina cómo se designan autoridades, cómo se administran reservas y qué operaciones puede realizar la entidad.
Desde la reforma de 2012, el artículo 3 incorporó como finalidades "la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social". También señala que esas finalidades se aplican dentro de las políticas fijadas por el gobierno nacional. Para Milei, esa amplitud dejó abierta la puerta a usar emisión de pesos como herramienta de financiamiento público.
Por qué Milei busca cambiarla
El punto central de la reforma sería reducir o eliminar la capacidad del Banco Central para financiar al Tesoro. Ese financiamiento puede realizarse mediante adelantos transitorios, préstamos de corto plazo previstos por la normativa vigente. El artículo 20 autoriza esos adelantos bajo límites vinculados con la base monetaria y recursos fiscales recientes.
Desde la visión del Gobierno, esa práctica presiona sobre la inflación si la oferta de bienes y servicios no acompaña. Por eso, la propuesta busca concentrar nuevamente el mandato del banco en preservar el valor de la moneda. Esa definición también acotaría su margen para responder a necesidades fiscales del gobierno de turno.
Para la economía argentina, el impacto dependerá del diseño final y del apoyo legislativo que consiga el Ejecutivo. Una restricción más dura podría reforzar la señal de disciplina monetaria ante mercados, acreedores y ahorristas. También obligaría a cubrir desequilibrios fiscales con impuestos, recortes de gasto o deuda, sin recurrir al banco emisor.
Cambiar esos límites no equivale a cerrar el banco central, sino a cambiar sus herramientas legales. A partir de ese límite, el gobierno debería obtener recursos sin transferencias directas del banco emisor. El cambio no resolvería por sí solo el déficit fiscal, porque las cuentas públicas dependen de ingresos y gastos del Estado.
El Fondo Monetario Internacional pidió reformas legales más amplias para fortalecer independencia, gobernanza y controles contra financiamiento monetario. Esa recomendación ubica el debate argentino dentro de una discusión frecuente sobre bancos centrales y estabilidad de precios. El proyecto, cuando llegue al Congreso, definirá si el BCRA conserva instrumentos para asistir al Tesoro.
DESCARGA LA NOTA SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS