
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Durante septiembre, millones de personas asocian una fecha concreta con la llegada de la primavera, pero la astronomía no funciona con aniversarios fijos. En 2026, esa diferencia será especialmente visible en Argentina, donde las celebraciones tradicionales ocurrirán antes del verdadero cambio astronómico de estación.
El dato surge del calendario de equinoccios y solsticios del Instituto de Astrofísica de La Plata, que fija el comienzo para el martes 22 de septiembre a las 21.05. En Tiempo Universal Coordinado, el equinoccio ocurrirá a las 00.05 del miércoles 23 de septiembre, cuando el hemisferio norte iniciará simultáneamente el otoño.
El equinoccio marca el verdadero cambio de estación
Las estaciones astronómicas dependen de la posición de la Tierra durante su recorrido alrededor del Sol, no de una fecha establecida previamente. En septiembre, el cambio ocurre durante el equinoccio, instante en que el Sol cruza el ecuador celeste y modifica la distribución estacional de luz.
Cuando ocurre el equinoccio, la iluminación se distribuye de manera semejante entre ambos hemisferios, aunque el día y la noche no duran exactamente lo mismo. Esa pequeña diferencia responde, entre otros factores, a la refracción atmosférica y a la forma utilizada para calcular la salida y puesta del Sol.
Desde el equinoccio, los días comienzan a alargarse progresivamente en el hemisferio sur, mientras las noches ganan duración en el hemisferio norte. El proceso continuará hasta el solsticio de diciembre, previsto para el 21 de diciembre a las 17.50 según la Hora Oficial Argentina.
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Sin embargo, el cambio astronómico no implica una modificación inmediata de las temperaturas, porque el tiempo meteorológico depende de otras variables atmosféricas y geográficas. Por eso, una jornada posterior al equinoccio todavía puede presentar frío, lluvia o viento, incluso cuando la primavera ya haya comenzado oficialmente.
Por qué la fecha cambia de un año a otro
La explicación está en una diferencia mínima entre el año trópico, relacionado con el ciclo de las estaciones, y el calendario gregoriano. El año trópico dura aproximadamente 365,2422 días solares medios, mientras el calendario gregoriano promedia 365,2425 días mediante su sistema de años bisiestos.
Aunque la distancia entre ambas cifras parece insignificante, su acumulación desplaza gradualmente el horario y, en ocasiones, también la fecha de los equinoccios. Por esa razón, el inicio de la primavera austral puede producirse entre el 21 y el 23 de septiembre, dependiendo del año y del huso horario.
El Servicio de Hidrografía Naval explica que los comienzos estacionales vuelven aproximadamente a los mismos días después de completar un ciclo cercano a 400 años. Esa mecánica explica por qué una celebración cultural puede mantenerse fija, mientras el fenómeno astronómico que define la estación ocurre en otro momento.
Para Argentina, el 21 de septiembre seguirá asociado al Día de la Primavera y al Día del Estudiante, pese al desfase astronómico de 2026. La tradición permanecerá en el calendario social, pero el cielo marcará el comienzo estacional cuando la Tierra alcance la posición correspondiente durante su órbita.
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