Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
El cierre de Fate, una de las fábricas de neumáticos más emblemáticas de Argentina, marcó el fin de un ciclo en la historia industrial del país. Reconocida por ser el primer sponsor compartido de Boca Juniors y River Plate en los años 80, la empresa no solo ocupó un lugar simbólico en el deporte nacional, sino también un rol estructural en el desarrollo automotriz argentino.
Fundada en 1940 bajo el nombre Fábrica Argentina de Telas Engomadas, Fate comenzó su actividad en una pequeña planta del barrio porteño de Saavedra. Inicialmente producía bandas de rodamiento y telas impermeables, hasta que en 1945 inició la fabricación de neumáticos. Su expansión se consolidó en 1960 con la construcción de una planta industrial en San Fernando, provincia de Buenos Aires, donde operó hasta su cierre en febrero de 2026.
Uno de sus principales aportes fue el desarrollo del primer neumático radial producido en el país, en 1969. Esta innovación permitió reducir la dependencia de insumos importados y posicionó a Fate como proveedor homologado de equipo original para terminales automotrices. A lo largo de las décadas, su producción abasteció tanto al mercado de reposición como a las principales marcas de vehículos que operaban localmente.
En paralelo, Fate alcanzó notoriedad en el ámbito deportivo al patrocinar simultáneamente a Boca y River entre 1985 y 1989. Ese acuerdo marcó un hito en el marketing del fútbol argentino, al convertirse en la primera marca en aparecer en ambas camisetas de manera conjunta, en una época donde el patrocinio aún era incipiente.
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Su cierre definitivo fue confirmado el 18 de febrero de 2026 mediante un comunicado oficial. Allí, la empresa argumentó: "Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre". En el mismo texto, Fate informó: "Nos vemos obligados a extinguir todos los contratos de trabajo", con la promesa de que "las indemnizaciones de ley y haberes pendientes se depositarán dentro del plazo legal".
La decisión impactó directamente a 920 empleados, generando protestas sindicales y reacciones políticas. El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) denunció un conflicto de larga data y no asistió a la reunión convocada por el Gobierno, que había dictado la conciliación obligatoria por 15 días. La Secretaría de Trabajo advirtió que la empresa debía "retrotraer la situación al estado previo al inicio del conflicto" y otorgar tareas normales mientras durara el proceso.
A raíz de este contexto, el presidente Javier Milei publicó un mensaje en sus redes sociales. "¿Aquellos que critican al liberalismo desde la ignorancia (si supieran algo no serían colectivistas) estarán aprendiendo cuál es la diferencia entre ser promercado y proempresa?", escribió. En otra publicación señaló: "Defender prebendarios es de corruptos que abogan por violar la libertad y la propiedad".
El cierre de Fate ocurre en un contexto de apertura comercial y presión de productos importados, en especial desde Asia, lo que dificulta la competitividad de la producción nacional. Su salida deja a la industria automotriz sin uno de sus últimos fabricantes locales de neumáticos, y obliga a depender más del abastecimiento externo.