¿Te lavan el pelo? Podría ser más peligroso de lo que creés

 27-01-2026
Martín Olivera
   
Portada | Argentina
Foto: Unsplash

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Entrar a una peluquería y confiar en un lavado o tratamiento capilar podría implicar más riesgos de los imaginados. A raíz de nuevas investigaciones sanitarias, diversos organismos de control alertaron sobre el uso de productos para el cabello que carecen de registro, trazabilidad y garantías mínimas de seguridad. Estos artículos, presentes tanto en salones como en plataformas de venta digital, pueden contener sustancias prohibidas o tóxicas, incluso sin que los consumidores ni los profesionales lo sepan.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) prohibió este martes 27 de enero de 2026 una extensa lista de productos capilares comercializados bajo la marca SUAD. Según lo publicado en el Boletín Oficial, estos artículos —incluidos alisadores, champús y tratamientos intensivos— "no contaban con inscripción sanitaria ni antecedentes en la base oficial de cosméticos inscriptos".

A partir de denuncias ciudadanas y operativos de control, se detectó que varios de estos productos eran utilizados en peluquerías y vendidos en tiendas online sin certificación. Al no contar con controles sanitarios, su composición resulta incierta, especialmente en el caso de los alisadores capilares. Estos podrían incluir formol, un componente prohibido para uso cosmético por su capacidad de liberar vapores tóxicos al entrar en contacto con el calor.

En palabras textuales de ANMAT, "la exposición al formol puede provocar reacciones agudas como ardor, picazón e irritación en la piel, los ojos y las vías respiratorias, además de incrementar el riesgo de carcinomas en casos de exposición crónica".

La problemática no es exclusiva de Argentina. En países como Brasil, México y Estados Unidos, autoridades sanitarias también emitieron advertencias sobre el uso de productos cosméticos no autorizados. La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos mantiene un listado actualizado de tratamientos capilares que contienen formaldehído o sus derivados, recomendando a los consumidores evitar su uso ante "riesgos respiratorios severos y potenciales efectos cancerígenos en exposiciones prolongadas".

En Europa, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) prohíbe desde hace años el uso de formol como alisador capilar, y monitorea activamente la circulación de productos sin registro a través del sistema RAPEX de alerta rápida.

La medida reciente también abarca otros artículos que fueron prohibidos por la ANMAT. Entre ellos se encuentra el ungüento mentolado Mentisan, de origen boliviano, retirado del mercado argentino por carecer de inscripción en el Registro de Especialidades Medicinales. Además, se prohibió el uso del spray "Fungy Clean. Anti-Hongos y Moho", tras verificarse que no figuraba en ningún registro nacional ni provincial.

Esta circulación de productos sin control sanitario refleja un problema creciente en el contexto de la globalización digital. Plataformas de comercio electrónico facilitan la llegada de artículos de origen desconocido a consumidores y comercios de toda la región, sin filtros sanitarios ni advertencias claras.

Ante este panorama, las autoridades recomiendan verificar que todo producto aplicado en el cabello incluya su número de registro, datos del fabricante y país de origen. Esta información debe estar claramente visible en el envase, tal como lo exigen las normativas internacionales.




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