Ciudad de Buenos Aires,
Patricia Manero
Crédito foto: Gobierno de Argentina
La conmemoración por los 176 años de la muerte de José de San Martín vuelve a poner en foco tres monumentos asociados con distintos momentos de su vida. Los espacios conservan vestigios de su infancia, representaciones de su trayectoria militar y el mausoleo donde permanecen sus restos.
Cada 17 de agosto, Argentina recuerda el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, fallecido en 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia. Entre los sitios vinculados con su memoria aparecen el Templete Histórico Sanmartiniano de Yapeyú, el monumento ecuestre de Plaza San Martín y el mausoleo de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
El Templete Histórico Sanmartiniano fue inaugurado en 1938 en Yapeyú, provincia de Corrientes. La construcción protege las ruinas de la vivienda ocupada por Juan de San Martín y Gregoria Matorras, padres del Libertador.
José Francisco de San Martín nació allí en 1778 y pasó sus primeros años en ese entorno antes de partir hacia España en 1786. El edificio que protege los vestigios presenta un estilo neocolonial y se encuentra rodeado por un parque cercano al río Uruguay.
La preservación del lugar comenzó a tomar forma institucional en 1915. La Ley 9655 autorizó entonces al Poder Ejecutivo a adquirir la manzana donde estaban las ruinas de la casa con el propósito de restaurarlas y conservarlas como monumento nacional.
Actualmente, el conjunto está delimitado por las calles San Lorenzo, Sargento Cabral, Gregorio Matorras y la avenida Juan de San Martín. Su conservación vincula el espacio urbano actual con los primeros años de vida del militar.
Otro de los homenajes se encuentra en Plaza San Martín, en la Ciudad de Buenos Aires. El monumento dedicado al general y a los Ejércitos de la Independencia fue la primera escultura ecuestre levantada en Argentina.
La figura principal fue realizada por el escultor francés Louis Joseph Daumas, mientras el alemán Gustavo Eberlein estuvo a cargo del basamento. San Martín aparece a caballo, con uniforme militar, sombrero falucho, botas de granadero, espuelas, banda, sable corvo y silla de montar.
La escultura mide 3,59 metros de altura y pesa aproximadamente 3.500 kilos. Está colocada sobre un basamento de granito rojizo de cinco metros de largo por tres de ancho, acompañado por relieves de bronce.
Esas piezas representan tres batallas centrales de la trayectoria militar de San Martín: San Lorenzo, Chacabuco y Maipú. El conjunto también incluye grupos escultóricos alegóricos y fue incorporado al patrimonio histórico nacional mediante el Decreto 769/2019.
La Catedral Metropolitana de Buenos Aires alberga el tercer espacio del recorrido. Los restos de José de San Martín fueron repatriados en 1880 y depositados allí durante la presidencia de Nicolás Avellaneda.
El sepulcro está ubicado en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, sobre la nave derecha del templo. El escultor francés Albert-Ernest Carrier-Belleuse realizó el mausoleo con mármoles de tonalidades rosadas y negras.
La Catedral comenzó a construirse en 1752 según los planos del arquitecto Antonio Masella. Su fachada quedó terminada en 1822 a partir de los diseños de Próspero Catelín, décadas antes de la incorporación del espacio funerario destinado al Libertador.
Integrantes del Regimiento de Granaderos a Caballo custodian de manera permanente el mausoleo. San Martín creó esa unidad militar en 1812, luego de regresar a Buenos Aires para incorporarse al proceso independentista.
Su trayectoria incluyó el Cruce de los Andes, las victorias de Chacabuco y Maipú y la campaña vinculada con la independencia del Perú. Después del encuentro con Simón Bolívar en Guayaquil, San Martín se retiró de la vida política y posteriormente se radicó en Europa, donde murió el 17 de agosto de 1850. Sus restos regresaron a Argentina tres décadas después y permanecen desde entonces en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.