Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Su apariencia blanda, su forma de alimento y su popularidad en redes sociales convirtieron al Squeezy Dumpling en un producto buscado por menores y adolescentes. Esa difusión terminó bajo revisión oficial después de confirmarse que el juguete contenía benceno por encima del límite autorizado.
La Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial inició el retiro del producto en Argentina tras recibir una denuncia de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete. El operativo alcanza a comercios físicos, plataformas digitales y distribuidores que todavía mantengan unidades disponibles.
Squeezy Dumpling es un juguete sensorial fabricado con un polímero flexible que recupera su forma después de ser presionado. Su diseño imita un dumpling, una preparación asiática de masa rellena, y suele presentarse dentro de una pequeña vaporera plástica.
Videos de desempaquetado, colecciones de productos antiestrés y publicaciones en redes sociales aumentaron su visibilidad entre consumidores jóvenes. Su comercialización se extendió mediante tiendas, bazares, vendedores informales y plataformas con artículos importados.
Los análisis comunicados por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete detectaron 20 miligramos de benceno por kilogramo en la superficie del artículo. La normativa establece un máximo de cinco miligramos, por lo que la concentración encontrada cuadruplicaba el valor permitido.
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El benceno es una sustancia presente en el petróleo crudo, los combustibles y el humo del tabaco, clasificada como cancerígena. Puede ingresar al organismo mediante inhalación o contacto directo con la piel, incluso cuando el juguete no es llevado a la boca.
"El Squeezy Dumpling presenta un grave riesgo químico, al detectarse la presencia de benceno en concentraciones que superan los límites legales permitidos", informó la Subsecretaría. La dependencia agregó que la exposición podía ocurrir durante la manipulación habitual del producto.En el Reino Unido, el producto ya había sido retirado tras alertas registradas por Safety Gate, el sistema europeo de productos peligrosos. La Oficina para la Seguridad y los Estándares de los Productos británica también difundió antecedentes relacionados con este juguete.
Las autoridades también detectaron ausencia del Marcado de Conformidad, falta de identificación del importador y advertencias de seguridad sin traducción al español. Estas irregularidades impiden reconocer responsables ante posibles incidentes y confirman el incumplimiento de requisitos obligatorios para su comercialización.
Quienes todavía conserven una unidad deben suspender su uso y evitar cualquier manipulación innecesaria. Las recomendaciones oficiales indican colocarla dentro de una bolsa sin roturas, cerrarla, identificarla antes de desecharla y lavarse las manos con agua y jabón.
Los comercios alcanzados por la medida deberán retirar las unidades disponibles mientras las autoridades provinciales realizan tareas de fiscalización. Las plataformas digitales también podrán eliminar publicaciones vinculadas con vendedores que ofrezcan productos sin certificaciones obligatorias.
El retiro puede derivar en decomisos, sanciones comerciales y reclamos contra importadores o distribuidores identificados durante los controles. La medida también obliga a revisar otros juguetes virales cuya venta comenzó antes de completar controles químicos, documentales y de etiquetado